Menú Últimas noticias
Pico y Placa Medellín Jueves: 3 - 6 3 - 6
Pico y Placa Medellín Jueves: 3 - 6 3 - 6

Cada día es más difícil adquirir vivienda en Colombia

Por: Jaime Andrés Puerto Rojas,

jaime andres puerto rojas
Cada día es más difícil adquirir vivienda en Colombia

Resumen: Medellín vive su propia crisis. De acuerdo con el DANE (2026b), en agosto los arriendos en la ciudad subieron 7,34 % frente al año anterior, por encima de la inflación nacional, que fue de 6,24 %, y muy lejos del 4,34 % de Bogotá

Este resumen se realiza automáticamente. Si encuentra errores por favor lea el artículo completo.

En Bogotá, casi seis de cada diez hogares pagan arriendo. Según la Encuesta de Calidad de Vida 2025 del DANE, el 57,4 % de los hogares capitalinos vive en una vivienda que no es suya. En el país la tendencia es la misma: el 40,8 % de los hogares arrienda, frente al 35,7 % de 2019 (DANE, 2026a). En apenas seis años, el sueño de la casa propia se alejó de millones de colombianos.

Algunos dirán que arrendar es una elección, que las nuevas generaciones prefieren la flexibilidad a la hipoteca. Puede ser cierto para algunos. Pero cuando la propiedad cae y el arriendo sube al mismo tiempo, lo que vemos no es una moda: es una puerta que se está cerrando.

Los números lo confirman. El salario mínimo de 2026 quedó en 1.750.905 pesos. Con ese ingreso, un apartamento en barrios como Suba o Engativá puede costar entre 1,3 y 2,8 millones al mes; en el norte de la ciudad, más de 4 (Arriendo.com, 2026). Es decir, una persona que gana el mínimo puede destinar todo su sueldo, o más, solo a tener techo.

Medellín vive su propia crisis. De acuerdo con el DANE (2026b), en agosto los arriendos en la ciudad subieron 7,34 % frente al año anterior, por encima de la inflación nacional, que fue de 6,24 %, y muy lejos del 4,34 % de Bogotá. El turismo, las rentas cortas y la escasez de vivienda nueva han vuelto inalcanzables barrios enteros para sus propios habitantes.

¿Y comprar? Ahí la ironía duele. Por ley, el precio de la vivienda de interés social está atado al salario mínimo, así que cada aumento del sueldo se traslada al valor de la casa. Una VIS que en 2022 costaba cerca de 150 millones de pesos hoy puede llegar a 262 millones en las grandes ciudades (Portafolio, 2026). El Gobierno propuso fijar el tope en 135 salarios mínimos, unos 236 millones (La República, 2026), pero aun así el salto es enorme para quien apenas empieza a ahorrar.

El problema de fondo es la oferta. Entre 2000 y 2025 se formaron 9,1 millones de hogares y se construyeron 9 millones de viviendas, de las cuales solo 5,9 millones fueron formales (BBVA Research, 2026). Hoy, 4,8 millones de hogares siguen viviendo en condiciones inadecuadas (DANE, 2026a).

Detrás de cada cifra hay una historia conocida: el joven profesional que, con trabajo estable, sigue en la casa de sus padres a los 30; los amigos que comparten un apartamento entre tres para poder pagarlo; la pareja que aplaza tener hijos porque no sabe dónde los criaría. Independizarse dejó de ser una etapa natural de la vida para convertirse en una carrera de obstáculos.

No hay soluciones mágicas. Se necesita más construcción, más suelo habilitado, crédito accesible para quienes ganan poco y reglas claras para las rentas cortas. Pero, sobre todo, se necesita entender que la vivienda no es un lujo: es la base sobre la que se construye todo lo demás.

Tener un hogar no debería depender de la suerte. Si trabajar ya no alcanza para tener un techo, vale la pena preguntarnos qué país estamos construyendo.

Author Signature
Redacción Minuto30

Lo que leas hoy en Minuto30... Mañana será noticia.


Anuncio
Minuto30 TV

¡El perfil oculto del crimen organizado en Medellín!

Comentarios

Valoramos la moderación y el respeto en nuestras conversaciones. Gracias por contribuir a un espacio positivo.