Astrid Elena Chavarría Correa y su amado Toledo

Por: Iván de J. Guzmán López

Astrid Elena Chavarría Correa, es la alcaldesa más humilde de Antioquia (de Colombia, me atrevería a decir); su estampa campesina, su frescura de piel y transparencia de mirada, así lo hacen saber a quién la ve. Su sonrisa franca y sus ademanes relajados, sin ninguna impostación, hablan de una joven sencilla, que no tiene pretensiones personales, pero sí que respira y piensa, minuto a minuto, en su Toledo del alma.

Astrid es de origen campesino, y para completar su retrato, en su rostro moreno y brillante (que me hace recordar a su célebre paisano J. Emilio Valderrama), se adivina a la mujer humilde de Colombia que ha tenido que luchar contra todas las adversidades imaginables, incluyendo los desafíos de la naturaleza, la violencia y la pobreza. Su llegada a la alcaldía municipal fue una apuesta de amor por su esposo y un reto por cumplir el sueño que él, día a día, noche a noche, acariciaba por Toledo. Su esposo Orley García, docente y líder comunal del norte antioqueño, avalado en su aspiración de regir los destinos de Toledo por una coalición del Centro Democrático, Cambio Radical y el Partido de la U., cayó asesinado el 7 de septiembre de 2019, pocas semanas antes de las elecciones, mientras se dirigía a un encuentro comunal en su municipio. Astrid tomó sus banderas, como muestra de amor por él y por su Toledo.

En compañía del equipo del candidato, y los sueños del esposo asesinado, continuó su trasegar político y social teniendo como sueño el ideal de hacer de Toledo la despensa agrícola del norte, transformar la economía local mediante la diversificación productiva y la inclusión de nuevos renglones económicos, pensando en generar más oportunidades y mejor calidad de vida para los toledanos, siempre aferrada al lema de “Toledo construye su futuro desde el campo”.

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Hoy, con su aire campesino y su sencillez a flor de piel (que no la hace ver como una alcaldesa encopetada de las que uno observa a menudo), se le ve los días miércoles (el día de los alcaldes, decíamos en la gobernación de Antioquia, por la época de Luis Pérez), acompañada del joven e inteligente Luis Fernando Muñoz Lujan, su Asesor Administrativo y apoyo en asuntos gubernamentales y políticos, buscando alternativas en las distintas dependencias oficiales y privadas, allanando caminos para llevar a buen puerto sus ideas de mejoramiento agrario y social, así como mejores condiciones que le permitan paliar las grandes dificultades que ha generado el covid – 19, una tesorería en bancarrota, un consistorio (que encontró) sumergido en un proceso de ley 550 o ley de quiebra, catastrófico para un municipio de sexta categoría, con más de 5.500 habitantes y un ambicioso plan de desarrollo por cumplir.

Astrid, alcaldesa de Toledo por amor, por convicción, por asunto de honor, continúa creyendo que Toledo tiene grandes oportunidades de desarrollo, pues ella sabe que su comunidad está localizada en el corazón del proyecto Hidroituango, cuenta con paisajes exóticos y naturales, conformados por hermosas montañas desde las cuales se puede divisar gran parte del Nudo de Paramillo, y una vista privilegiada hacia Yarumal, Briceño, San Andrés de Cuerquia, Ituango, Sabanalarga y Peque, lo que le ha valido la justa denominación de Balcón del Norte de Antioquia.

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Toledo es un municipio de Antioquia, localizado en la subregión Norte del departamento, conformada por 18 veredas, 2 corregimientos y 3 pisos térmicos: frío, en su corregimiento Buenavista; templado, en su cabecera municipal; y cálido, en su corregimiento El Valle. Limita por el norte con los municipios de Ituango y Briceño, por el este con los municipios de Briceño, Yarumal y San Andrés de Cuerquia, por el sur con San Andrés de Cuerquia y por el oeste con el municipio de Sabanalarga. Su cabecera, a sólo 164 kilómetros de la ciudad de Medellín, merece que los antioqueños y en general las autoridades departamentales, pusiésemos más los ojos con cariño en este pueblo, que es fiel representación de nuestra Antioquia trabajadora y bella.

Astrid Elena Chavarría Correa, la alcaldesa de Toledo, la mujer campesina, la mujer de piel bronceada por el sol del Norte, la de la cara de honradez y llena de amor por su tierra, la que trabaja día a día por construir un territorio próspero, lleno de oportunidades para su gente, la que está convencida de que con la unidad y la articulación estratégica de las instituciones se puede erradicar la pobreza, diversificar la economía y sacar a Toledo del olvido, merece todo nuestro apoyo, merece todo nuestro aprecio, merece nuestra mano solidaria, en especial, la mano del Estado.

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