
Cortesía
El exdetective de la Policía de Nueva York de 53 años, Luis Álvarez, quien participó en las labores de rescate tras los atentados terroristas del 9/11, fue sepultado el pasado miércoles 3 de julio tras fallecer a causa de un cáncer relacionado con las sustancias que aspiró durante los 3 meses que trabajó en la zona de escombros.
Cientos de personas entre policías, bomberos y familiares se reunieron en Queens para darle el último adiós a Álvarez, cuyo propósito luego del incidente fue liderar una lucha por la aprobación del Fondo de Compensación para las Víctimas de los ataques del 9/11.
Se estima que muchos de los bomberos, policías, obreros y socorristas que actuaron en la zona de escombros del World Trade Center han sufrido diferentes enfermedades como problemas respiratorios, trastornos digestivos, cáncer de pulmón, entre otros tipos de cáncer, debido a la exposición a polvo, humo, productos químicos y tóxicos durante las labores de rescate.
Álvarez falleció tras una larga batalla contra un cáncer colorrectal, el cual fue diagnosticado 16 años después de los ataques y se cree estaría relacionado con su trabajo en la zona.
El pasado 11 de junio este presentó una sentida conferencia en el Congreso para apoyar la aprobación permanente del Fondo: “cuando se enferman, se mueren. Yo he tenido la suerte de haber tenido 68 rondas de quimioterapia. sí, me escucharon bien: 68 rondas. Muchos otros solo han tenido la oportunidad de tener cinco y otros ninguna. A sus familias les encantaría tener más tiempo con ellos y ojalá la mía tenga tiempo conmigo”.
REST IN PEACE: Hundreds lined the streets as a funeral procession arrived for former NYC Detective Luis Alvarez, who died from cancer he attributed to work at Ground Zero; Alvarez fought until his final days for health benefits for 9/11 first responders. https://t.co/pzmM48Dcdp pic.twitter.com/HoVQOnM93c
— World News Tonight (@ABCWorldNews) 3 de julio de 2019
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