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Opinión

Asesinos en serie colombianos – Parte 1

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Carlos Alvarez LÓGICA Y SENTIDO COMÚN

Carlos Alvarez LÓGICA Y SENTIDO COMÚN

Jack el Destripador (con sus 5 crímenes comprobados), es un pobre pendejo y le daría un ataque de pánico si conociera a alguno de los asesinos seriales colombianos.

Tenemos en nuestro país un extraño semillero de este tipo de malvivientes, yo lo relaciono con la falta de justicia, las leyes hechas para favorecer a los criminales.

1) Si alguien te dice que violó y asesinó a más de 400 niñas, y te dice dónde están las fosas con 57 cadáveres, y al verificar te das cuenta que lo que dice el criminal es cierto, sin lugar a dudas estás al frente del mayor asesino serial de la historia.

Su nombre es Pedro Alonso López, conocido como el “Monstruo de los Andes” llenó de dolor durante las décadas de los 70 y 80 a cientos de familias en Colombia, Perú y Ecuador, su modus operandi era ofrecer dulces o dádivas a las niñas, llevarlas a un lugar apartado, violarlas, golpearlas y estrangularlas.

Fue capturado en Ecuador cuando trataba de raptar a una menor, al llevarlo a la cárcel un oficial de la policía ganó su confianza, confesó esos horribles crímenes, verificaron con las autoridades siendo condenado a 16 años de cárcel, la mayor pena de Ecuador para esa época.

Investigadores hicieron el recorrido del criminal y por esas poblaciones se reportaban decenas de niñas desaparecidas como si se hubieran esfumado, en todos los periódicos de la época se pueden ver las noticias, los relatos llorando de las madres, los padres pidiendo justicia, las autoridades estaban desconcertadas, por la gran cantidad de desapariciones, asociaban a toda una red de tráfico de mujeres que las vendían a países lejanos.

Al ser capturado el criminal, se dieron cuenta que era un solo hombre en un macabro recorrido de varios años por la región andina.

Cumplió su condena, luego fue deportado a Colombia, en nuestro país no sabía que hacer con él, conocían que era un peligroso criminal, lo mandaron al Anexo Psiquiátrico de la Cárcel Modelo de Bogotá.

En 1998 lo liberaron porque ya estaba “curado”, la condición era que se reportara cada 6 meses. Por obvias razones el asesino nunca regresó.

Curioso es que el malviviente años después fue a una de las sedes regionales de la Registraduría Nacional como cualquier parroquiano y sacó la nueva cédula de ciudadanía. Esa es la última foto que se conoce del criminal, se ve robusto, como que la vida lo hubiera tratado muy bien. Se supo que volvió a asesinar a inicios del nuevo siglo, se movilizó la Interpol, las fuerzas de seguridad, pero se escapó.

En estos momentos debe encontrarse viviendo en alguna zona rural, lejos del mundanal ruido, cometiendo uno que otro crimen como quien no quiere la cosa, para no generar sospechas.

“El momento de la muerte es apasionante, y excitante. Algún día, cuando esté en libertad, sentiré ese momento de nuevo. Estaré encantado de volver a matar. Es mi misión” Documentos de la Policía ecuatoriana con las confesiones de Pedro Alonso López.

Continuará…

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