El anhelado puerto de la paz

Por: Iván de J. Guzmán López

Hay quienes ven “el vaso de la Paz medio vacío, medio lleno”; lo cierto es que, a la fecha, tenemos tres hechos relevantes que nos dicen que las tareas desarrolladas por la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, en cabeza del doctor Juan Camilo Restrepo Gómez, se fortalecen día a día ante los ojos del mundo y, como él mismo lo ha dicho en diversos foros, nos hace pensar que “la paz no tiene reversa”.

El primer hecho que quiero citar, tiene que ver con el desminado humanitario masivo y en tiempo record: durante este gobierno del presidente Iván Duque Márquez, ya se cumplió la meta trazada en el “Plan Nacional de Desarrollo, 2018 – 2022.  Pacto por Colombia, pacto por la equidad”. , al declarar (hace 15 días) 180 municipios libres de sospecha de minas antipersonal en Colombia. Meta que, al mundo, está entregando un excelente mensaje.

El segundo, es consecuencia del primero, en la medida que ese logro permite postular la candidatura de Colombia a la Presidencia de la Convención de Ottawa, recordando que dicha Convención, entrega lineamientos claros en el sentido de la prohibición del empleo, almacenamiento, producción y transferencia de minas antipersonal. Esta Convención se firmó el 3 de diciembre de 1997 en Ottawa y entró en vigor el 1 de marzo de 1999, y es una respuesta contundente del mundo (y muy especialmente de Colombia, en este momento) al sufrimiento generalizado que producen las minas antipersonal.

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El tercer hecho relevante, ocurrió el pasado 13 de octubre de 2021, cuando se firmó el Octavo Protocolo de la MAPP/OEA. Con la rúbrica, La Misión de Apoyo al Proceso de Paz en Colombia, de la Organización de los Estados Americanos (MAPP/OEA), continuará aportando sus capacidades y conocimiento acumulado a la construcción de Paz desde los territorios, por tres años más. Así lo establece el octavo Protocolo Adicional al Convenio entre la República de Colombia y la Secretaría General de la OEA, firmado en Bogotá. A su firma asistieron representantes de Alemania, Canadá, España, Estados Unidos, Reino Unido, Suecia y Noruega, países aliados en la construcción de la paz de Colombia.

El  Secretario  General  de  la  OEA,  Luis  Almagro, al tenor, dijo: «Agradecemos al gobierno de Colombia del Presidente Iván Duque, por renovar la confianza en la MAPP/OEA. La paz con legalidad es el objetivo del Gobierno, y tienen todo nuestro apoyo para hacer realidad esa visión””. Y reafirmó: “Para ello, es fundamental el trabajo en el terreno, generando confianza, generando las mejores condiciones de acercamiento, las mejores condiciones de trabajo en tareas clave, desde el desarme hasta el acceso a derechos de la gente».

Roberto Menéndez, Jefe de la Misión de Apoyo al Proceso  de Paz  en Colombia, por su parte, destacó que “para la MAPP/OEA es un privilegio y una responsabilidad seguir sumando a la Paz del pueblo colombiano. Agradecemos la confianza del Estado y asumimos este compromiso con independencia e imparcialidad, así como con la decidida voluntad de acompañar todos los esfuerzos de paz que Colombia realiza. La Misión, con su experiencia y capacidades acumuladas durante 17 años, a través de su presencia territorial en 18 oficinas regionales y su sede en Bogotá, seguirá enfocándose en asuntos decisivos como el apoyo a las víctimas, los procesos de reincorporación, los programas de sustitución voluntaria de cultivos ilícitos, el seguimiento a los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial, la Reforma Rural Integral e iniciativas de desminado, entre otros. Siempre incluyendo los enfoques de género, etario y étnico”.

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Es claro que, “Tanto el Gobierno colombiano como la OEA están convencidos de que el multilateralismo y la cooperación hemisférica son indispensables para la construcción de la paz. En este sentido, la Misión seguirá siendo un  apoyo  para  Colombia,  observando  los  avances  obtenidos  y  alertando  los  principales desafíos, a través de sus recomendaciones a la implementación de los acuerdos, políticas públicas y a las estrategias institucionales y comunitarias que se desarrollan para alcanzar la paz”.

Debemos expresar nuestra satisfacción, y reconocimiento al gobierno de Colombia, muy especialmente a la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, porque estos tres hechos, alcanzados con trabajo, esfuerzo, fe en el país y en la Paz, nos dice que vamos por buen camino, y que, el trabajo permanente, planeado, sistemático, “del escritorio al territorio”, han de llevarnos al anhelado puerto de la paz.

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