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El amor con síndrome del cuidador

Por: Psic. Daniela García

daniela garcía

Toma asiento, hallarás en estas líneas la historia de más de un conocido, familiar, o… ¿quizás tu historia?

Esta es una historia, como muchas otras, de la vida de personas que sienten con dolor y con amor a la vez. Te hablaré de alguien que conocí y que le pondré de nombre “Santander”.

En una ruta del departamento de Santander, Colombia, al subirme a un bus intermunicipal, veo a un hombre, de unos 70 años, aproximadamente. Me siento a su lado, porque era el único lugar vacío. Se veía acalorado, con una bolsa de basura que apretaba con fuerza, como si en ella cargara algo de vital importancia. Tenía un TIC en el ojo derecho, y de a ratos, movimientos involuntarios en una de las manos. Se sobaba mucho el cabello y miraba por la ventana hacia los lados, con mucha inquietud. En algún punto del viaje, inicia una conversación conmigo. Lo primero que exclamó fue: “Fíjese este, con esa música. Encima va a paso de tortuga. ¡Mire! a 30 kilómetros. Es un flojo. Si fuese otro chofer, ya hubiese llegado”.

Comentario va, comentario viene. El señor, amablemente pregunta sobre mí, sobre mi vida. Confieso que, de buenas a primeras, un poco me incomodó que intentara saber de mi vida privada, pero, se notaba que era una persona de buen corazón. A medida que el viaje en bus sigue su curso, Santander empieza a contarme sobre él, que vendía libros por las veredas, ¡como buen colombiano (gran vendedor)!. Como ya le había comentado que me dedico a la psicología, me ofreció algunos libros sobre el tema. Me decanté por Sin miedo de Rafael Santandreu..

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Me contaba que el trabajo no venía muy bien. Mucho no había vendido ese día, estaba sin almorzar. Me contó sobre sus hermanas, mencionó que está a cargo del cuidado de una de ellas, a quien él llamaba “la muda”. Me contó que se sentía triste por el trato que su otra hermana le daba. Santander decía que decidió vivir con su otra hermana también para que acompañara a “la muda” mientras él salía a trabajar. Pero que, cuando llegaba de trabajar, diariamente tenía que lidiar con los conflictos de sus hermanas. Le di algunas recomendaciones sobre cómo podía abordar de una mejor manera la discapacidad de su hermana, para que no afectara tanto su salud mental. Ciertamente se veía muy afectado, con la sumatoria de que el trabajo no estaba muy bien, el pobre señor vivía en un estado de angustia constante.

Lo interesante de él, era que al hablar de sus dos hermanas, tenían una buena noción respecto a lo que ellas padecían y sus patrones de conducta. Contaba, además, que había sido profesor. Lo preocupante del asunto es que no era consciente de él, de su ser y la manera en la que estos conflictos le afectan. Tampoco podía hacer mucho en ese momento para ayudarlo, pero sentí, que, al menos en ese corto instante que fue el viaje, se sintió aliviado.

Dando por finalizada la historia de Santander, hablemos un poco sobre el síndrome del cuidador. Una persona con sintomatología o diagnóstico del síndrome del cuidador sufre un desgaste general.

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Si tienes la oportunidad de cuidar a una persona que padece esto, en especial si es un familiar, recuerda que es necesario no solamente pensar en esa persona que queremos sino también en nosotros. Nosotros nos necesitamos sanos y las personas que nos quieren también. Es importante trabajar sobre nuestros propios cuidados:

  1.     No te aísles de tus vínculos sociales y afectivos, son un soporte para el estrés.
  2.     Pedir ayuda, apóyate en tus familiares. Es necesario aprender a decir NO y tomar un poco de distancia, porque tu cuerpo necesita un descanso.
  3.     Ayudar a que la persona que cuidas sea independiente lo más posible, te ayudará a organizar tus tareas y a la persona que cuidas a sentirse más autosuficiente.
  4.     No te olvides de ti, es necesario mantener rutinas de cuidados y de alimentación. En el caso de las comidas, para empezar, opta por comidas lo menos procesadas posible. Y respecto a los cuidados, empieza por pequeñas tareas como aplicarte un poco de crema, luego podrás ir incorporando nuevas cosas. Esto con el fin de marcar objetivos visibles a corto plazo. Te aseguro que te sentirás motivado muy pronto al ver tu progreso.
  5.     Solicita un chequeo de rutina, es necesario para enfocarte en mejores rutinas de autocuidado.

El tener la responsabilidad de cuidar a una persona por alguna condición de salud desde luego es una labor gigante, si cuidas a un familiar o si hace parte de tu trabajo cuidar a otras personas ¡muchas gracias por hacerlo!

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