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Alfonso Cuarón «el rebelde del cine mexicano» llega a los 60 años en la cima

Alfonso Cuarón
Fotografía de archivo fechada el 17 de diciembre de 2018, del director de cine mexicano Alfonso Cuarón, durante una alfombra roja en la Cineteca Nacional de Ciudad de México (México). EFE/Mario Guzmán

Ciudad de México, 28 nov (EFE).- El rebelde del cine mexicano Alfonso Cuarón llega a los 60 años logrando un gran éxito con los filmes que son tan comerciales, como personales. Y después de «Roma» (2019) se vislumbra un camino más relajado y creativo para el afamado director.

«Si la medida de la gente es el Óscar, con ‘Gravity'(2013) Cuarón lo logra a nivel del cine norteamericano, pero si lo ves en un contexto más artístico y como director formal y personal, con ‘Roma’ también lo cumple. Yo creo que ahora está en su mejor momento», dice a Efe el crítico de cine Silvestre López Portillo.

Con tan solo 12 años el director, nacido en la Ciudad de México el 28 de noviembre de 1961, ya contaba historias con una cámara Super 8 que su madre le había regalado.

Desde entonces los cines de la Ciudad de México se convirtieron en un refugio de los problemas que él y su familia vivieron a raíz del abandono de su padre.

Estudió Filosofía en la Universidad Nacional Autónoma de México y su pasión, el cine, en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC), escuela que abandonó y de cuyo suceso se desprenden varias leyendas.

«Cuarón es el rebelde, su historia es simpática, que (según) lo hayan corrido del CUEC y que haya aprendido lo que tenía que hacer en la calle es lo que hace interesante a los Cuarón», explica el crítico hablando también de su hermano Carlos («Rudo y Cursi», 2007) con quien ha trabajado en múltiples ocasiones.

«Alfonso es de barrio, Guillermo (del Toro) es de provincia e Iñárritu era un publicista que ya era exitoso», dice López Portillo sobre los tres grandes amigos y directores mexicanos.

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De esos tres, Cuarón se convirtió en el primer director mexicano en hacerse de un Óscar después de hacer malabares entre el cine comercial de historias encargadas y relatos propios en los que podía explorar su voz como cineasta.

Esto para subsistir dentro de la agónica industria cinematográfica a la que se enfrentaba el país en los años 90 en la que el director dio sus primeros pasos con el largometraje «Sólo con tu pareja» (1991).

«Yo conocí al Cuarón de hace 30 años y era muy claro, obsesivo y supongo que lo sigue siendo, es extremadamente profesional, no es de gratis que tenga el lugar que tiene y tantos premios», contó a Efe la cantante Regina Orozco, quien conoció al director en el bar El Hábito, en donde en su juventud platicaban sobre la posibilidad de hacer un musical y con quien trabajó en primer filme de Alfonso.

Pero fue hasta el 2001 que Cuarón logró llamar la atención nacional e internacional al hacer «Y tu mamá también» con Diego Luna, Gael García y Maribel Verdú como protagonistas, un trabajo que aún a la distancia es considerado uno de los grandes de su filmografía.

«Alfonso entendió el negocio, tienes que saber moverte y hacer relaciones públicas, antes existía un Luis Mandoki que les abrió puertas, pero ellos (Cuarón, Iñárritu y Del Toro) se metieron hasta la cocina», asegura López Portillo.

«A Little Princess» (1995), «Great Expectations» (1998) y «Harry Potter and the Prisoner of Azkaban» (2004) fueron filmes con los que, considera Silvestre, Alfonso «tuvo que pagar el piso», al tener que contar las historias de alguien más.

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El mismo Cuarón bromeaba con periodistas al decir que tenía que dirigir estos filmes para subsistir.

UN GENIO DE LA CÁMARA

Si es difícil entender el estilo de Cuarón como un sello muy marcado que se repite a lo largo de su filmografía, si algo se reconoce en su trabajo es su libertad a la hora de explorar nuevos escenarios, su exploración a partir de la cámara, así como el interés social que plasma en sus narrativas.

«Le interesa muchísimo la innovación en cuestión de lenguaje y tecnológica y también le gusta la remembranza, la juventud, su infancia, sus personajes siguen siendo eternos jóvenes y rebeldes», menciona López Portillo.

UN FUTURO RELAJADO

Sin tener que demostrar nada tras su cúmulo de éxitos, el futuro de Alfonso Cuarón se vislumbra en un lugar más relajado y experimental, según la perspectiva del crítico.

«Está en un momento en el que se está dando el lujo de tomarse su tiempo, de ponerse más creativo, pero yo creo que lo único que le podría faltar ahora es lograr alguna Palma en Cannes. Tal vez regrese a ese cine de desmadre en el que no tiene que demostrar que es un gran contador de historias», dice López-Portillo.

Aún en la ambigüedad, se sabe que Cuarón se encuentra trabajando en series de televisión, entre las que se anuncia «Ascension».

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