En el acuerdo de chuscalito, no todo se vale

Por: Juan Camilo Ortega

Esta semana estuvo movida por los entramados políticos que se tejieron alrededor de la elección del nuevo presidente del Concejo de Medellín, pero sorprendió a los Corporados y a la ciudad en general, enterarse de la famosa reunión de Chuscalito, donde los 8 concejales opositores pertenecientes al Centro Democrático, decidieron reunirse con los concejales Daniel Duque de la Alianza Verde, Daniel Carvalho de Todos Juntos y Luis Bernardo Vélez de Independientes, el movimiento del Alcalde Daniel Quintero, allí en medio de un almuerzo creyeron que se había pactado la elección de Simón Molina como Presidente del Concejo.

En el momento de las postulaciones, fueron cuatro los candidatos: Lucas Cañas (Partido Conservador), Simón Molina (Centro Democrático), María Paulina Aguinaga (Centro Democrático) y Dora Saldarriaga (Estamos Listas).

Con 9 votos, el ganador fue Lucas Cañas, pero este no era el resultado esperado. Al interior del Centro Democrático y por orden de Alvaro Uribe se había decidido que el candidato sería Simón Molina, pero, en medio del debate, el corporado Albert Corredor postuló a María Paulina Aguinaga, ambos del mismo partido que Molina.

Una cantidad de marrullas, pactos oscuros y acuerdos por debajo de la mesa se han venido conociendo después de la reunión de Chuscalito, donde 4 concejales se opusieron a darle el poder a Simón Molina que viene del grupo político Los Paolos, una facción de la ultraderecha del Centro democrático, y de quien su figura tutelar es la senadora Paola Holguín.

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El concejal Molina de manera misógina asegura frente a todo el Concejo de Medellín que las mujeres de su partido no tienen la capacidad de regir los destinos de la corporación, haciendo apología al machismo que del que tanto se ha tratado de eliminar y se ha trabajado desde todos los ámbitos sociales y políticos que disminuyen la figura femenina para que su participación política en todas las esferas socioeconómicas no sea reducida.

Pero lo más sorprendente es como los concejales Daniel Duque y Daniel Carvalho en busca de recuperar poder – ya que ninguno de los dos integrará la mesa Directiva de la Corporación- se unieron a sus archienemigos del Centro Democrático para poder contar con algo de poder, junto a ellos se les suma el concejal Luis Bernardo Vélez del partido Independientes -que cada 4 años cambia de partido y apoya al mejor postor- y que, se hace una lectura en donde se concluye que el “todo vale” sí que tiene sentido para los concejales mencionados que traicionaron a sus partidos políticos.

Lo lamentable de estas circunstancias es como de 7 concejales, 4 del Centro Democrático, Alfredo Ramos, Julio González, Simón Molina y Sebastián López, y los concejales Daniel Duque Carvalho y Luis Bernardo Vélez han tratado a la mesa directiva saliente, solo porque el presidente actual Jaime Cuartas no ha dejado que manejen los debates a sus anchas y no les aceptó la Universidad sugerida por ellos para presentar la terna y posterior elección a Contralor en Medellín; pero es mucho más lamentable, el trato displicente y agresivo con el que se han referido a las concejalas de Medellín, incluyendo a la concejal Dora Saldarriaga que es una vos feminista dentro de la corporación.

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Una vez se conocieron los resultados de las votaciones, la senadora Paola Holguín y el representante a la Cámara Juan Espinal (ambos del Centro Democrático) solicitaron al partido sancionar a los cuatro concejales que votaron por María Paulina Aguinaga. Por su parte el partido Independientes anunció también sanciones contra Luis Bernardo Vélez.

Con esta jugada sucia por debajo de la mesa, queda en evidencia dos cosas: la primera es que los intereses de los 3 concejales que se vendieron al centro democrático no tienen poder ni fuerza política; la segunda y que es aún más grave, es que el centro democrático sufre de una profunda fractura, y en Medellín está en decadencia, a tal punto que una directriz de su jefe natural Álvaro Uribe, no tiene relevancia en la segunda ciudad más importante del país y la cuna electoral de los votos del uribismo.

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