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Del aborto y algo más

Por: Surany Arboleda Arias

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Si bien la Corte Constitucional aprobó la despenalización del aborto hasta la semana 24 y muchas mujeres celebran con bombos y platillos esta decisión, las opiniones están divididas y hoy este es el tema del día, adquiriendo el rol protagónico en las conversaciones de los colombianos.

Nos hemos puesto a la vanguardia en el tema a nivel latinoamericano, pero como lo menciono al principio de la columna, las opiniones están divididas y con los ánimos totalmente caldeados. Aún hay mucha tela en este tema por cortar. Por un parte están las mujeres que por décadas han luchado por este derecho al que ellas le llaman propio, una causa justa; años de defensa con ahínco por el logro de esta decisión ante la Corte Constitucional.

Estas mujeres son un sector de los colombianos que piensan que sobre el cuerpo y la vida de la mujer solo ellas pueden decidir y nadie las debe obligar a traer al mundo un hijo no deseado. Es un logro obtenido sobre el derecho de una libertad de carácter individual e impedirles abortar según su libre albedrío es vulnerar su dignidad. Otras mujeres que se unen a la celebración son las madres que han visto perder la vida de sus hijas a causa de un aborto clandestino o, no menos grave, mujeres con procesos penales a causa de este mismo tema.

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Ahora bien, igualmente se plantea por otro sector una nueva discusión y es el de la objeción de conciencia en el campo de los médicos, muchos de ellos estarían en este bando y desde la Federación Médica Colombiana su presidente se pronunció y declaró: «Los médicos estamos para preservar la vida y calmar el dolor», además narra que a la semana 24 un embarazo está sumamente desarrollado y en muchos casos son fetos que han podido sobrevivir. Es un feto casi desarrollado, para generar el aborto se administra medicamentos que producen un infarto en el feto; enfatiza que es muy diferente a un aborto en la semana 4, 8 o 12 que se practica con una cureta y que se extrae con todos los elementos que acompañan al embrión; son dos técnicas totalmente diferentes.

Por último añade que los médicos son sujetos de ciencia y conciencia, y si bien la objeción institucional es un debate perdido, la individual es a la que muchos de ellos apelarán. En una orilla no muy lejana de los médicos que apelaran a la objeción de conciencia esta un sector de la ciudadania que aun no sale del asombro del fallo de la Corte y el estupor que la sola palabra aborto les causa.

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El debate no es si la Corte está siendo permisiva. Lo que la Corte ha querido, a falta de legislación por parte del Congreso de la República, es derrumbar el hito del prohibicionismo en nuestro país y la penalización, generando espacios así para que se garantice la seguridad en salud que las mujeres colombianas se merecen; un prohibicionismo que le estaba costando la vida y hasta la libertad a muchas colombianas, donde los centros clandestinos de prácticas inescrupulosas eran los únicos que se lucraban.

La Corte nuevamente «exhortó al Gobierno y al Congreso de la República para que definan una política pública que supere la desprotección actual de las mujeres gestantes, y se legisle sobre las opciones que tienen durante y después del embarazo, acerca de la eliminación de obstáculos para la IVE y sobre programas de educación sexual».

Por eso ¡empecemos ya! a escoger buenos congresistas que se pongan la camiseta y legislen en este tipo de temas y dejen de estar chutándole la pelota a la Corte para que hagan el trabajo por ellos. Además el Gobierno y nosotros como sociedad debemos empezar a generar una educación sexual abierta, libre y sin moralismos para que la historia y el destino de nuestras mujeres sea diferente.

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