Resumen: la mujer decidió someterse a una intervención estética descrita como una "lipoescultura", la cual habría incluido la inyección de biopolímeros. Este procedimiento fue llevado a cabo en un centro estético informal, comúnmente conocido como "de garaje".
Minuto30.com .- Las secuelas de los procedimientos estéticos clandestinos cobran una nueva víctima. Una mujer perdió la vida en un centro hospitalario de alta complejidad en Medellín tras sufrir un grave cuadro de sepsis. El origen de la tragedia: una liposucción y la peligrosa inyección de biopolímeros realizados en un establecimiento «de garaje» el pasado mes de junio.
El dolor y la impotencia embargan a una familia tras un desenlace fatal que vuelve a encender las alarmas sobre los peligros de las cirugías estéticas en lugares no autorizados. La víctima, que había viajado de urgencia a la capital antioqueña buscando salvar su vida, no logró superar la grave infección generalizada que invadió su cuerpo.
El inicio del calvario: biopolímeros y un absceso mortal
Según los testimonios de quienes le conocían, el drama comenzó en junio de este año, cuando la mujer decidió someterse a una intervención estética descrita como una «lipoescultura», la cual habría incluido la inyección de biopolímeros. Este procedimiento fue llevado a cabo en un centro estético informal, comúnmente conocido como «de garaje».
Poco tiempo después de la intervención, la paciente empezó a manifestar síntomas alarmantes. Una constante molestia en la zona de la cadera, acompañada de una intensa rasquiña, derivó rápidamente en la formación de un doloroso absceso. Ante el preocupante deterioro de su salud, sus familiares la enviaron por avión hacia Medellín en busca de atención médica especializada.
Carrera contra la muerte: su llegada a Medellín
La víctima aterrizó en la capital de Antioquia el martes 28 de julio de 2026. De inmediato, acudió al servicio de urgencias de una clínica. Dada la gravedad de su estado, el equipo médico determinó su hospitalización inmediata y, ese mismo día, ordenó su remisión a un hospital de mayor complejidad para tratar su crítico diagnóstico: un avanzado proceso séptico, es decir una infección generalizada.
Pese a los esfuerzos del cuerpo médico durante varios días de cuidados intensivos, el cuerpo de la mujer no resistió. La noche del viernes 31 de julio de 2026, la paciente entró en paro cardiorrespiratorio. Tras realizarle múltiples maniobras de reanimación sin éxito, los especialistas declararon su fallecimiento pasadas las 10 de la noche.
Este trágico suceso reitera el llamado urgente de las autoridades de salud a evitar a toda costa los procedimientos invasivos en lugares clandestinos y el uso de sustancias mortales como los biopolímeros.
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