En la noche del domingo 1 de marzo el recluso J.E. Cervantes se fugó mientras recibía atención médica en la clínica El Prado de Barranquilla.
Mientras que comía con su madre en el centro asistencial, Cervantes aprovechó que su guardián le había quitado las esposas para fugarse.
El recluso había sido capturado anteriormente por hurto y se encontraba en el hospital examinando uno de sus brazos que había resultado herido durante el operativo en el que fue aprehendido.
La oportunidad de fuga se dio en el momento en el que el custodio entró al baño y vio la oportunidad de salir del lugar. Ahora iniciará el proceso judicial por delito de fuga de presos.
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