D. Vergara de 54 años se suicidó esta semana mientras ejercía sus labores como vigilante en una empresa de construcción situada en el barrio Las Vegas, de la provincia de Girón en Bucaramanga.
Antes de matarse por sus propios medios, el señor dejó una nota al lado donde encontraron sus restos mortales donde pedía disculpas a sus familiares y compañeros de trabajo por el acto que había cometido. Además daba algunas instrucciones sobre qué hacer con su cuerpo. “OJO. ‘Cremao, cremao’, gracias” -textual-, se podía leer entre la cantidad de mensajes que escribió. Al final, se despedía con un “hasta luego mi ‘jente’, chao chao” -textual-.
Según las versiones del resto de los trabajadores de la empresa, Vergara pidió que le cuidaran el puesto en lo que él iba a votar unos desechos que habían dejado los perros vigilantes. Momento que el hombre aprovechó para alejarse un poco de la multitud y preparar una escopeta para que se disparara sola. Amarró el arma junto a un árbol y dejó al lado la nota que había escrito. Los compañeros aseguran que jamás imaginaron que el estruendo que se escuchó minutos antes de encontrarse con el cuerpo, pertenecía al de un arma de fuego.
Ante la sorpresa por el hecho, fueron avisados uniformados de la policía, quienes se desplazaron hasta el lugar junto a las unidades criminalísticas de la SIJIN para realizar las pertinentes investigaciones.
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