
Rachael Knappier/Cortesía
En diciembre del año pasado Rachael Knappier de 29 años acudió a una “fiesta de Botox” en Leicestershire, Inglatera, a la cual fue invitada por una amiga, en este lugar decidió hacerse el procedimiento en sus labios, sin embargo todo salió mal y estos crecieron descontroladamente en tamaño.
La joven indicó que luego de la fiesta regresó a su casa y decidió dormir un rato, se despertó más tarde con un dolor en sus labios y notó que estos se había cuadruplicado, inmediatamente llamó a la persona que le había inyectado el botox.
Esta persona lo único que le recomendó fue que se pusiera hielo y que se tomara un antihistamínico, pero al ver que la hinchazón no bajó le sugirió que fuera a urgencias.
En el hospital la atendieron pero no solucionaron su problema, confirmaron que no corría riesgo de muerte pero se negaron a sacar el relleno.
Finalmente la joven tuvo que asistir a una clínica estética privada para que le solucionaran el problema, allí le indicaron que la sustancia habría sido inyectada en una arteria o vena, lo que provocaba esta hinchazón, tras varios meses de tratamiento logró que sus labios volvieran a la normalidad.
Ahora espera que su caso sirva como ejemplo para que las demás personas se realicen este tipo de procedimiento en lugares y con personas autorizadas.
Rachael Knappier’s lips tripled in size after she got fillers from a beautician at a botox party.
She’s now warning others about the dangers of getting cosmetic treatments from non-medical professionals.
Read about Rachael’s story in full: https://t.co/9JrKEKnTBi pic.twitter.com/QLzIXarLVq
— ITV News Central (@ITVCentral) 6 de diciembre de 2018
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