Según recogen medios locales, Imelda era violada por su padrastro desde que tenía 12 años de edad, y éste la amenazaba con hacerle daño a sus hermanos menores y a su mamá, si ella llegaba a contar algo.
Tras años de violaciones, en la tarde del lunes 17 de abril 2017, Imelda comenzó a sentir dolores en el colon y ganas de ir al baño. Se fue a la “letrina” de su casa y allí, sin saberlo, nació la bebé. Mientras Imelda se desplomaba en el suelo con una hemorragia, la bebé caía en la fosa séptica.
Estando en el hospital, lo joven fue denunciada por médicos que la atendieron y capturada en la misma camilla en la que se recuperaba pues, en ese país desde hace 21 años se prohibió de manera absoluta cualquier tipo de aborto.
Las autoridades han comprobado que Imelda tiene un retraso cognitivo y su comportamiento no compete al de una joven mayor de 20 años, sin embargo, desde su “parto” se encuentra en una celda.
Además, la defensa de Imelda argumenta que la joven no sabía que estaba embarazada, su silencio frente al embarazo era obvio, y en ningún momento aborto, pues se puedo evidenciar que la bebé “nació” de 38-40 semanas de gestación y se encontraba bien de salud, pero habría muerto al caer al pozo séptico, algo que no estaba en manos de la joven acusada.
Este caso es motivó una campaña a nivel mundial, para que quede en libertad al considerarse que “no se han garantizado sus derechos. En lugar de ser víctima, el Gobierno Salvadoreño la ha criminalizado y la ha despojado de sus derechos humanos”.
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