
Fotografía tomada de Hablemos de minería
A pesar de las negativas del Gobierno Nacional en cuanto al fracking o fractura hidráulica, en Boyacá era inminente que el Ministerio de Ambiente le otorgara a Nexen Petroleum la licencia que le permitía perforar dos pozos exploratorios de yacimientos no convencionales en Chiquinquirá. Ahora, la sucursal colombiana de la empresa Geofizyka Torun S.A. desistió de su actividad gracias a la presión ciudadana.
La empresa terminó el contrato con el Financiero de Proyectos de Desarrollo (Fonade), según la Red de Colectivos Ambientales de Boyacá, que también dijo que “La terminación de ese contrato es fruto de la movilización y las diferentes acciones ciudadanas e institucionales promovidas por las organizaciones, por el Gobernador de Boyacá y otros actores en el departamento y en todo el país, que manifestamos nuestro rechazo categórico al proyecto”.
La adquisición de 257 kilómetros con vibros sísmica para identificar el potencial de hidrocarburos convencionales y no convencionales en Boyacá y Cundinamarca estaba contemplado en el convenio, según lo publicado en Semana Sostenible, portal que también publicó lo dicho por la vocera de la Alianza Colombia Libre de Fracking, Estefany Grajales, respecto al logro de los boyacenses:
“Resaltamos el papel de las comunidades que se unieron en torno a la defensa del territorio y ante la amenaza que significaría el fracking para un departamento de vocación agrícola como Boyacá. Nos mantendremos vigilantes y nos volveremos a movilizar ante cualquier proyecto que pretenda poner en riesgo las fuentes de agua, la salud y la vida de los boyacenses”.
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