
Tomada de BBC
La inflación no solo afecta la alimentación y otros productos y servicios básicos. La vida sexual y reproductiva también es afectada con crisis económicas como la de Venezuela.
Los anticonceptivos todavía se pueden encontrar, según narró desde Venezuela la periodista Mariana Zúñiga a BBC, “pero son muy caros”.
“Ayer (antes de la reforma económica del 20 de agosto) fui a una tienda en la que tenían unas cajas (de preservativos); costaban más de 1 millón de bolívares, y nuestro salario mínimo es de 3 millones de bolívares”.
Con el plan que Maduro puso en marcha, esa caja de condones valdría una quincena de salario, lo que obliga a los venezolanos y venezolanas a una de dos: otros métodos anticonceptivos o la abstinencia.
La gente no está escogiendo la segunda opción, según la periodista Zúñiga. La gente está volviendo a “métodos antiguos para evitar embarazos, como el coitus interruptus o el método Ogino-Knaus o del ritmo, que consiste en contar los días del ciclo menstrual para calcular cuándo estás ovulando”.
Pero dichos métodos han traído consecuencias y “Muchos en el sector médico han señalado que los índices tanto de embarazos no deseados como casos de enfermedades venéreas y contagio de VIH han aumentado desde que empezó la crisis”.
Por otra parte, hablando de otro método anticonceptivo distinto al condón, está el costo de las píldoras anticonceptivas que ha llevado a las mujeres a elegir la esterilización.
En el 2017 esterilizaron a 400 mujeres y en el 2018 esa cifra se había cumplido en mayo, antes de mitad de año, según conversaciones de Zúñiga conuna clínica en Caracas. Por lo que se espera que este año la cifra sea del doble.
Lo que significa que no solo los productos y servicios están cambiando. La hiperinflación también está cambiando el cuerpo de las mujeres venezolanas.
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