Nuevamente la justicia arremete contra el ex presidente Álvaro Uribe Vélez. En esta ocasión la Corte Suprema de Justicia lo llama a indagatoria por supuestamente “manipular testigos”. A lo largo del proceso son varios los hechos que demuestran el ánimo de persecución de la Corte.
En primer lugar, el ex presidente pasó de denunciante a investigado. Todo empezó cuando, haciendo uso de su legítimo derecho a defenderse, denunció ante la Corte a Iván Cepeda por manipular testigos.
Para nadie son secreto las visitas de Iván Cepeda a paramilitares en cárceles de Colombia y Estados Unidos. Escudado en su condición de miembro de la Comisión de Derechos Humanos del Congreso, se la pasa visitando paramilitares en las cárceles con la excusa de velar por el hacinamiento carcelario.
¿Será coincidencia que después de esas “visitas”, los paramilitares a los que ve terminan declarando en contra de Uribe? Hay testimonios de paramilitares que advierten que Cepeda recluta falsos testigos y les ofrece beneficios judiciales y de dinero con tal de testimonios falsos en contra del ex presidente Álvaro Uribe. La Corte Suprema ha decidido no darle valor a estas pruebas y archivó la investigación contra Cepeda al tiempo que abrió una en contra del senador Uribe por supuesta “manipulación de testigos”.
Pero las injusticias no terminan ahí. A lo largo del proceso, las filtraciones a periodistas por parte de la Corte han sido pan de cada día. Periodistas como Felipe López de Semana y Néstor Morales de BLU Radio sabían con antelación del comunicado donde la Corte llama a indagatoria al Senador. Un claro ejemplo de estas filtraciones es que el domingo antes del llamado a indagatoria, el periodista Daniel Coronell, conocido detractor del ex presidente, anticipaba la decisión de la Corte en su columna en la Revista Semana.
Por otro lado las maniobras criminales del cartel de falsos testigos no tienen limites: Jaime Lombana, Paloma Valencia, Ernesto Macias y Álvaro Hernán Prada, entre otros, denuncian haber recibido invitación a reuniones con el falso testigo Juan Guillermo Monsalve, con el fin de acusar a personas cercanas a Álvaro Uribe, más exactamente a sus abogados, de presionar testigos. Es clara la estrategia del cartel, buscan poner preso a Uribe a como de lugar.
¿Qué garantías puede ofrecer una Corte que no escucha en versión libre a quien está juzgando? ¿Qué garantías puede ofrecer una Corte que viola el debido proceso al filtrar a periodistas archivos y decisiones de la investigación? ¿Qué garantía puede ofrecer una Corte que prejuzga en el comunicado de llamado a indagatoria? La respuesta es: ninguna.
Es válido recordar que la Corte Suprema de Justicia está inmersa en el escándalo de corrupción del cartel de la toga. Los “honorables” magistrados vendían fallos. ¿Puede haber confianza de un debido proceso cuando la Corte que juzga se caracteriza por vender fallos al mejor postor?
Perder la voz del ex presidente Álvaro Uribe en el Congreso sería un triunfo de sus contradictores. Su renuncia sería el triunfo de aquellos que tienen montado un cartel de falsos testigos para vengarse. No pudieron con él en las urnas, buscan derrotarlo en una Corte. El apoyo de la ciudadanía es más fuerte que los ataques de la justicia politizada. La verdad estará de su lado, por eso hoy decimos: presidente Uribe, no renuncie.
@andresportillo_
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