
A nivel global, el riesgo de muerte materna se duplica en las embarazadas menores de 15 años en países de ingreso bajo y mediano. EFE
Una doctora de 41 años de edad de Dundee, Reino Unido, está siendo investigada por negligencia médica.
Según recogen los medios ingleses, la médica estaba atendiendo el parto de un bebé prematuro que estaba en posición de nalgas. Al parecer, a la doctora se le recomendó que tenía que realizar una cesárea de urgencia, sin embargo, no procedió de esta forma y siguió con el parto natural.
Trágicamente, cuando la médica pidió a la madre de 30 años de edad que pujara el pequeñito se degolló. Las piernas, los brazos y el torso del bebé se despegaron dejando la cabeza aún en el útero, mientras que el resto del cuerpo ya había salido. Otros dos médicos posteriormente debieron llevar a cabo una cesárea para extraer la cabeza del bebé.
Afirman, que los médicos “re-conectaron” la pequeño para que su madre pudiera abrazarlo y despedirse de él. La madre habló ante la sala penal y dijo: “no te perdono, no te perdono…me habían hecho un escáner el viernes anterior y me dijeron que mi hijo estaba de nalgas. La enfermera me dijo que si pasaba algo, se iba a hacer una cesárea, pero cuando me llevaron a la sala de partos, nadie me contó lo que estaba pasando. Mucha gente estaba hablando, seguían diciendo que el bebé tenía que salir, pero nadie me miró a los ojos y me dijo lo que iba a pasar”.
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