
Foto tomada de archivo para ilustrar la noticia
Monseñor Gabriel Ángel Villa, obispo del municipio de Ocaña, Norte de Santander, afirmó que los habitantes de la región del Catatumbo “están secuestrados en sus propias casas” a raíz de la amenaza armada por el conflicto entre el ELN y el EPL.
En entrevista radial, Monseñor Villa indicó “las personas están secuestradas propiamente en sus casas y las personas que se atreven a salir son intimidadas por motorizados que les dicen ‘hay que cumplir la orden de paro’, simplemente no pueden salir o abrir los establecimientos comerciales“.
“Se necesita una respuesta a esta crisis humanitaria que es grave” y espera que “haya una respuesta inmediata a la emergencia, sobre todo que haya solución para declarar las escuelas libres de este conflicto“, añadió Monseñor Villa.
El eclesiástico solicitó a estos grupos armados alejar a la población civil del conflicto, “porque ellos son los más afectados en este momento” y reiteró que los habitantes de los municipios del Alto Catatumbo “no pueden salir de sus casas, están confinados, el comercio sigue cerrado, hay niños y adolescentes que no han vuelto a clase, se calcula que son unas 40 mil personas afectadas“.
La situación de orden público en el Catatumbo se ha agravado por la amenaza armada decretada la semana anterior por el EPL, con el que buscan restringir mediante amenazas el desplazamiento de vehículos por carreteras, la movilidad de las personas y el comercio.
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