Cerca de 200 personas damnificadas, otras 600 aisladas y por lo menos 30 viviendas y establecimientos afectados dejaron las fuertes lluvias en varios municipios antioqueños, que se encuentran por esa razón en alerta.

En ese mismo municipio, en el sector conocido como Raudal Viejo, 500 personas quedaron aisladas por la caída de la banca de la vía que los comunica con la misma troncal y con el municipio.
Entre tanto, otra situación compleja se está presentando en el municipio de Liborina, Occidente de Antioquia, donde las lluvias constantes de cuatro días dejan 113 familias damnificadas, así como un corregimiento y cuatro veredas incomunicadas por derrumbes sobre las vías y la desaparición de un puente peatonal arrastrado por la corriente de una quebrada.
En Cocorná, oriente antioqueño, varios derrumbes cayeron sobre un balneario turístico y sobre las obras de reconstrucción de la carretera de ingreso al casco urbano municipal.
La carretera Necoclí – Arboletes, a la altura de Puente Mulato, se encuentra cerrada por pérdida de la banca y caída del puente, y la vía Medellín – Quibdó, en el kilómetro 92 más 400 a dos kilómetros de la entrada al municipio de Amagá, también se encuentra cerrada por un desprendimiento de tierra a causa del invierno.
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