
Archivo. Tomada de desiringgod.org
Tres horas permaneció crucificado un niño de 9 años en la provincia de Jujuy, Argentina, en medio de una “marcha por la paz y la Justicia”. Junto al pequeño, quien terminó llorando, otras cuatro personas más fueron crucificadas entre ellas un adolescente.
La manifestación fue promovida por un sacerdote, quien como indican los medios de ese país, ya había inducido ese tipo de rituales en otras personas.
El diario El Clarín informó que los testigos pidieron al padre en repetidas ocasiones que hiciera bajar al menor de la cruz.
“Me están diciendo que el niño está derramando lágrimas de dolor y me preguntan si lo puedo bajar”, dijo el cura Jesús Olmedo, quien aseguró que el menor había aceptado participar en el ritual, para el que tenía permiso de su madre.
Una vez el niño estuvo en tierra permaneció callado. Ante su silencio, el cura dijo:
“El silencio es más fuerte que el grito! El niño lloraba porque hacía un poco de frío. Pero también lloran los hombres”.
Una testigo le indicó a los medios de ese país que el cura, quien en el pasado se había crucificado, era reconocido por ese tipo de rituales controversiales.
“Es un perverso. Varias veces ha hecho que gente se crucifique en manifestaciones, y en los años noventa una vez hizo coserles la boca a unas mujeres”, dijo la mujer al medio Página/12.
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