
Un hospital en Copenhague, Dinamarca rompió sus propias reglas para permitirle a un paciente terminal cumplir su último deseo. El acto ha hecho que el centro de salud recaba elogios alrededor del mundo.
Carsten Flemming Hansen, un hombre de 75 años, había ingresado al hospital con una aneurisma que provocó una hemorragia interna. Al saber que sus horas estaba contadas, el hombre solicitó al personal médico un favor muy especial:
Solo deseaba poder disfrutar de una copa de vino blanco y un cigarrillo mientras veía su ultimo atardecer.
Ni fumar ni beber alcohol está permitido en el Hospital Universitario de Aarhus, ni en ningún hospital. Sin embargo la institución decidió incumplir su propio reglamento y concederle al anciano su última voluntad.
“Estuvo tranquilo. La atmósfera era acogedora, muy relajante”, mencionó una enfermera que acompañó al paciente, quien además estuvo junto a su familia viendo el atardecer.
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