
El Conjuro. Cortesía Warner Bros.
Si no demuestra que los fenómenos paranormales son reales, la productora de cine Warner Brothers se vería obligada a pagar 900 millones de dólares. Esta es la petición del escritor Gerald Brittle, que demandó a los estudios por violar los derechos de autor en las películas de la franquicia El Conjuro y Annabelle.
Como lo explicó el demandante, las historias de Ed y Loraine Warren, protagonistas de las historias, firmaron un contrato de exclusividad para que él revelara sus archivos en el libro “The Demonologist”.
Sin embargo, la compañía argumentó que las películas se basaron en hechos reales, no en el libro de Brittle. Ante este argumento, el escritor afirma que como lo revela su libro, los casos investigados por los Warren no son reales sino fabricados.
Así las cosas, Warner Bros se verá obligada a probar que los hechos narrados en los filmes sobre estos investigadores paranormales son reales.
La cantidad exigida por el demandante supera por 50 millones de dólares las ganancias que alcanzaron las películas en cuestión.
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