El arzobispo de San Salvador Óscar Arnulfo Romero, asesinado en 1980 por los escuadrones de la muerte mientras daba misa, será beato 21 años después de que inició su proceso de beatificación gracias a que se reconoció su “martirio”.

Arzobispo Óscar Arnulfo Romero. Foto: EFE
El papa Francisco aprobó hoy el decreto que reconoce el “martirio” de Romero en “odium fidei”, es decir, que fue asesinado por “odio a la fe”, por lo que podrá ser beatificado sin la necesidad de un milagro.
“Es providencial que el primer papa latinoamericano beatifique a monseñor Romero”, fueron las primeras palabras del postulador de la causa de beatificación, el arzobispo Vicenzo Pagli, quien dará todos los detalles e incluso la posible fecha de la beatificación mañana durante una rueda de prensa.
Sobre su “martirio” ya se había expresado el Congreso de teólogos de la llamada “fábrica de Santos”, que hace unas semanas había reconocido “unánimemente” su martirio y quedaba la decisión final del “congreso de los obispos y de los cardenales”.
Esta mañana, como es la praxis, el papa se reunió con el prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, el cardenal Angelo Amato, y aprobó este decreto que da vía libre a la beatificación.
La condición de “mártir” fue la que encontró más objeciones durante este proceso y acabó retrasando y obstaculizando la causa, que con el inicio de Francisco retomó su curso.
La declaración del “martirio” era decisiva para su beatificación, ya que entonces no es necesario reconocer un milagro, mientras que después podría continuar la fase para la posible canonización.
Será el papa quien podrá decidir si saltar también esta fase y canonizar al arzobispo salvadoreño sin milagros, como es su potestad. EFE
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