Todos esperaban a las grandes estrellas de Hasbro con una nueva película y el momento llegó para reanudar el declive que tuvo esta franquicia tras sus dos secuelas estrenadas ¿Quién mejor que el mismo director para eso? Michael Bay, queriendo emular lo que cometió Bryan Singer con los X-men, parece que se quedó en el camino.

Así las cosas, continuamos sin distinguir quién es quién en las megabatallas y la verdad, es que a esta altura ya no nos importa demasiado.
La última hora de esta nueva producción de Bay, donde disfrutamos de una extensa batalla que transcurre en Hong Kong protagonizada por Optimus, los autobots y los Dionobots luchanco en primer lugar contra Galvatron, sus secuencias y luego con Lockdown y su ejército, es descomunal y pelea codo a codo con lo mejor que supo ofrecer “Titanes del Pacífico” el año pasado.
Obviamente, todos sabemos que el problema no radica ahí, sino en lo que antecede a ese épico cierra y que no es otra cosa que un combo fatal compuesto por personajes poco transcendentales, pasajes de humos completamente forzados y una trama familia que poco emociona.
Por empezar haber cambiado a los protagonistas -en particular el insufrible Shia LaBeouf- por Mark Wahlberg y Nicola Peltz fue un gran acierto, ya que uno brinda la acción necesaria mientras la segunda aporta juventud y belleza. De hecho quedan mejor parados que sus predecesores, aunque también su introducción y conflictos es uno de los puntos débiles del film.
Alejándome del punto de vista más objetivo que puedo tener sobre una película, esta clase de producciones y este gran director, quiero decirles que “Transformers: La era de extinción” es entretenida pero poco cautivante.
Nuevamente Bay, trabajando con un guion del impresentable Ehren Kruger, mordió la torta al cargar la película de elementos insignificantes que no solo alargan la duración del film (llevándola casi a las 3 horas) sino que retrasan lo poco que vale la pena destacar de estas producciones: la acción. Una duración innecesaria para el tipo de conflicto que se propone narrar.
Continuando con el aspecto de la duración, los casi 165 minutos del film destinan casi una hora en hacer un presentación y esto hace que el film se haga demasiado extenso gratuitamente. Claro que después llega el esperado Optimus Prime junto a los Autobots, Decepticons mejorados y unos Dinobots completamente desaprovechados que, pese a los afiches, luchen en los minutos finales.
Transformers: La era de extinción es una propuesta que tranquilamente podés entrar a verla media hora tarde y no te perdiste de nada relevante.
Sin embargo, no todo es malo en esta nueva entrega y como es de costumbre, Michael Bay se despacha con las excelentes escena de acción que tanto lo caracterizan; las peleas ente los Transformers son espectaculares y la persecución que se da al principio simplemente es brillante.
Entre los aspectos positivos se puede mencionar que los robots esta vez interactuaron un poco más entre sí y la subtrama de los personajes humanos en la segunda mitad del film ocupa un lugar secundario. No obstante, hay muchas subtramas que confunden al espectador. De hecho si la película está pensada como el inicio de una nueva trilogía, no debieron tirar tanta información de golpe e ir introduciendo subtramas.
Todo aquí es más grande, más largo, más ruidoso, más espectacular. Así, entre tantos estímulos adrenalínicos y testosterónicos, poco importa la credibilidad o la empatía. El impacto está antes que la emoción
En conclusión: Transformers 4, La era de la extinción es una película que brinda grandes efectos especiales, un excelente reencuentro de viejos personajes con nuevas caras pero no deja de ser la misma fórmula. Esperemos que las próximas secuelas -si es que se concretan- reparen estos errores.
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