El Caribe alberga el 9% de los arrecifes de coral del mundo y es uno de los ecosistemas más diversos que genera un beneficio de más de tres mil millones de dólares anuales.

Erizo de mar (i) y pez loro (d)
Un informe revela que su declive –más de un 50% desde 1970– se podría detener si se aplican medidas para proteger la población de erizos de mar y peces loro. Si no se toman medidas, podrían desaparecer en 20 años.
La mayoría de arrecifes de coral en el Caribe podría desaparecer en los próximos veinte años, según revela el último informe de la Red Mundial de Vigilancia de Arrecifes Coralinos (GCRMN, por sus siglas en inglés), la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
En concreto, el trabajo sostiene que los corales de esta zona han disminuido más del 50% desde 1970. Sin embargo, según los autores, la restauración de las poblaciones de peces loro y la mejora de las estrategias de gestión para frenar la sobrepesca y evitar la contaminación costera excesiva podría facilitar la recuperación de los arrecifes e, incluso, protegerlos frente los azotes del cambio climático.
“Los arrecifes de coral revisten miles de kilómetros de costa caribeña y son una fuente de alimento y sustento. Por desgracia, estos valiosos ecosistemas están bajo la constante presión de las actividades humanas que degradan y dañan los sedimentos y contribuyen a la contaminación de las aguas costeras”, declara Achim Steinter, director ejecutivo del PNUMA. “El blanqueo del coral –añade– causado por la elevada temperatura del mar también está debilitando y matando a estos arrecifes en numerosos lugares”.
Según el experto, este declive impactará significativamente en la economía de la región mediante la reducción del hábitat de los peces y el marisco, el descenso del turismo y, además, la costa estará menos protegida ante al aumento del nivel del mar. “Necesitamos colaboración a escala local, nacional y regional para aumentar la resiliencia”, añade.
“La velocidad a la que los corales del Caribe han disminuido es alarmante”, indica Carl Gustaf Lundin, director del programa global marino y polar de la UICN. “No obstante –continua–, este estudio trae noticias alentadoras: el destino de los corales del Caribe está en nuestras manos ya que aún se pueden tomar medidas efectivas”.
Aunque el cambio climático supone una grave amenaza ya que causa la acidificación de los océanos y la decoloración de los corales, el informe muestra que la pérdida de peces loro y erizos de mar –los dos principales herbívoros en la zona– ha sido, de hecho, el principal responsable del declive de coral en la región.
En 1983, una enfermedad no identificada provocó la pérdida masiva de la población de erizo de mar y la pesca extrema practicada durante el siglo veinte ha situado al pez loro al borde de la extinción en algunas regiones. En conjunto, la merma de estas dos especies ha roto el delicado equilibrio de los ecosistemas de coral y ha originado que las algas, de las que se alimentan estos herbívoros, sofoquen los arrecifes.
“Incluso si pudiéramos, de alguna manera, hacer que el cambio climático desapareciera mañana, estos arrecifes estarían en declive”, ha asegurado Jeremy Jackson, autor principal del informe y asesor principal de la UICN sobre los arrecifes de coral. “Debemos abordar de inmediato el problema de la falta de herbívoros para que los arrecifes tengan alguna posibilidad de sobrevivir a las futuras amenazas del cambio climático”. SINC
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