Los problemas estomacales son molestias muy comunes. Sin embargo, solo es necesario acudir al médico si los cambios en los hábitos de alimentación no generan resultados o se presentan alteraciones graves de la salud.
Uno de los síntomas de consulta más comunes que se presenta en pacientes de distintos rangos de edad, es el malestar estomacal. Los dolores gastrointestinales son una causa frecuente de molestia en la población general y su falta de tratamiento puede causar inconvenientes en el estilo de vida, e, incluso, enfermedades crónicas a futuro. Es necesario establecer patrones que ayuden a prevenir este tipo de afecciones y prestar atención a las señales de alerta, para llevar el caso al especialista y tratarlo con tiempo.
Constanza Rodríguez Rubiano, gastroenteróloga y endoscopista digestiva, asegura que los trastornos digestivos más comúnes van desde problemas de reflujo hasta afecciones gástricas malignas. “La causa más frecuente de consulta que suele presentarse en gastroenterología se define en una frase común de muchos pacientes: “Doctora, todo lo que como me cae mal.” Es necesario especificar a qué se refiere con ese ‘mal’ porque en algunos casos se presentan casos de somatización en los que impactos emocionales actúan sobre el tubo diges- tivo y hacen que haya una influencia importante en su funcionamiento. Esto se determina según la historia clínica del paciente y conversando con él mismo.
La especialista comenta que algunos de los síntomas más frecuentes tienen que ver con la sensación de distención en el estómago después de comer. En la mayoría de los casos se refiere a que el paciente siente que la comida le cayó pesada; duele en la parte alta del abdomen, come y se siente demasiado lleno.
Esto se puede deber a problemas del tubo digestivo alto, lo que se denomina dispepsia. En este caso, los signos de alarma podrían mostrar que hay una alteración en la forma de evacuar. Algunos pacientes sufren de estreñimiento, otros de diarrea, que podrían hace parte del síndrome de intestino irritable y que también tiene ciertos criterios para considerar que haya que hacer una investigación más a fondo.
“Los trastornos digestivos más frecuentes en pacientes que visitan al gastroenterólogo son quizás la dispepsia, el síndrome de intestino irritable y la enfermedad por reflujo”, asegura Rodríguez. La dispepsia es la dificultad para digerir los alimentos y se manifiesta con dolor, inflamación o distención del estómago después de comer o por náuseas. Se traduce en una mala digestión del paciente. El síndrome de intestino irritable (colon irritable o neurosis intestinal) presenta síntomas como dolor abdominal, hinchazón abdominal, cólicos, cambios en las deposiciones (diarrea o estreñimiento crónico) y podría considerarse como una enfermedad digestiva crónica. La enfermedad por reflujo se manifiesta con la sensación de acidez, agriera y al paciente se le suele devolver el alimento hacia la garganta. Estos son trastornos que obligan a que la persona solicite la consulta al gastroenterólogo o al médico general para que oriente su manejo.

La endoscopia digestiva solamente se realiza en personas menores de 35 años cuando tienen una enfermedad que no mejora con el tratamiento inicial. Si se presentan signos de alarma como pérdida de peso no inducido, vómitos permanentes, deposiciones oscuras (negras como si tuvieran sangre o rojas) o que tenga una pigmentación amarilla en los ojos (ictericia) En esos casos es necesario consultar al médico y se hace el seguimiento cada 3 o 5 años, nunca, una vez al año.
Lo que recomienda la especialista
Es importante consumir las tres comidas habituales: desayuno, almuerzo y comida y si es posible comer algún alimento a las medias nueves y a las onces.
En la noche no es recomendable comer abundantemente porque el estómago lleno promueve la enfermedad por reflujo. Acostarse a dormir con el estómago lleno hace que el pasamiento gástrico se enlentezca así como todas las funciones gástricas, entonces los alimentos duran mucho tiempo en el estómago y precipitan el reflujo.
Tener un buen hábito intestinal; hacer deposiciones casi todos los días.
Acudir al gastroenterólogo únicamente cuando hay síntomas persistentes que no mejoran o cuando se están teniendo cuadros de diarreas crónicas o estreñimiento que no ha mejorado a pesar de medidas iniciales (cambio de hábitos).
Además de respetar los horarios de comida, comer despacio, con calma.
Consumir bastante fibra: frutas, mínimo dos veces al día y verduras mínimo una vez al día.
Consumir frutos secos.
Comer balanceado: ingerir un porcentaje de proteínas, un porcentaje de grasas y otro de carbohidratos, en dietas sin especificaciones puntuales.
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