Joanne Milne, padecia una enfermedad considerada ‘rara’, llamada Síndrome de Usher, que afecta al oído y la vista. Milne, fue diagnosticada ciega con 20 años de edad y sorda de nacimiento.

En la primera consulta después de que le operaran, Joanne rompe a llorar desconsoladamente cuando escucha su propia voz en el momento en que la médico le narraba los días de la semana.
Entre lágrimas y emoción, balbucea sus primeras impresiones: “es muy, muy extraño”. “Me escucho muy muy alto”.
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