Es normal temer a la muerte como primer pensamiento luego de un diagnóstico de cáncer. Y a pesar de que la medicina confirme que cada vez el pronóstico positivo es más frecuente, es imposible no pensar en las consecuencias que la enfermedad tendrá en el presente y el futuro tanto del paciente como de su familia. Por eso, muchas veces es necesaria la presencia de un terapeuta que pueda guiar a todo el conjunto familiar sobre lo que puede suceder y cómo enfrentarlo.

Sin embargo, las sensaciones más frecuentes frente al diagnóstico son temor, ansiedad, miedo, confusión y consternación. Además es una situación que afectará todo el entorno del paciente.
Explica la psicóloga Fernández que varios estudios científicos han determinado que la manera como un paciente enfrente la enfermedad, desde el punto de vista emocional, influye directamente en el éxito de su tratamiento, pues quien está negativo y deprimido verá una baja en sus defensas. También sucede que se sienten culpables por estar tristes y creen que alguna dificultad en el tratamiento es directamente su responsabilidad.
La manera como la persona enfrente la enfermedad está mediada por su personalidad, contexto y las diferentes experiencias que haya tenido a lo largo de la vida. “A medida que se enfrenta a su propia mortalidad y con los muchos requerimientos del cáncer, usted puede aferrarse más a sus creencias religiosas, valores personales y familiares, así como a lo más importante de su vida. Aceptar el diagnóstico y descubrir lo que el cáncer significará en su vida es un reto”, dice la Sociedad Americana contra el Cáncer en su documento “El impacto emocional del diagnóstico del cáncer”.
El rol de la familia
“Recibo muchas consultas de familias más que de pacientes, porque no saben cómo enfrentar la situación”, dice la psicóloga de la Liga Colombiana Contra el Cáncer. La principal recomendación de esta especialista es la comunicación, que muchas veces ni siquiera consiste en hablar, sino en escuchar y permitirle al paciente desahogar sus emociones. “Si el paciente quiere llorar hay que dejarlo, porque le ayudará a descargar lo que sucede. No hay por qué decirle que no llore”, recomienda la experta.
También se aconseja hacer una buena distribución del tiempo para optimizar esfuerzos. Por ejemplo, establecer horarios para acompañar a la persona a sus exámenes y terapias o en los descansos. Suele suceder que hay momentos en los que todos están presentes y otros en los que no hay quien acompañe al enfermo. Esta organización también les permite a todos descansar pues, generalmente, hay una persona que asume el papel de cuidador permanente y termina enfermándose por el cansancio o poca atención a su salud personal.
Para la especialista es muy importante que una familia pida ayuda y asesoría sobre cómo manejar la situación, cómo son los procesos ante la EPS, en dónde pedir las citas, cómo comprar los medicamentos.
Les aconsejo continuar el trato con el paciente casi de la misma manera que antes de la enfermedad, no todo tiene que girar alrededor del cáncer, se puede hablar de otros temas, hasta hacer chistes y sonreír”, dice Fernández.
El manejo de las emociones
Es normal estar triste y sentir que no se puede enfrentar la situación. Aunque una persona esté positiva frente al diagnóstico, es natural que algunos días sienta que no puede más. Lo importante es reconocer lo que sucede y darse con tranquilidad ese ‘permiso’ para estar triste. El apoyo de la familia y de los amigos es fundamental.
Everett Koop, exdirector general de Salud Pública de Estados Unidos, da una serie de consejos a los pacientes en su documento “Cómo lidiar con sus emociones”, para ayudar en la aceptación y tratamiento del cáncer:
1 Pídale apoyo a sus familiares, amistades y otras personas.
2 Obtenga apoyo espiritual a través de la oración, meditación u otras prácticas que le ayudan a sentirse más tranquilo.
3 Preste atención a sus necesidades físicas de descanso, nutrición y otras medidas de autocuidado.
4 Encuentre la manera para expresar sus sentimientos, tales como hablar o llevar un diario.
5 Permítase a usted mismo tiempo y espacio en privado.
6 Camine o haga ejercicio. Asesórese de su equipo médico.
7 Averigüe qué fue lo que benefició a otros pacientes y sus familiares a lidiar con el cáncer o converse con otras personas que hayan sido diagnosticadas con el mismo tipo de cáncer.
8 Haga cambios en su hogar para crear un ambiente más saludable o hable con su médico acerca de cómo hacer elecciones más saludables en su estilo de vida.
Fuente: Revista MedPlus
ED 82
- Compartir:
- Compartir en Facebook
- Compartir en X (Twitter)
- Compartir en WhatsApp
- Comentarios