El hielo que se forma sobre los lagos de Alaska en el invierno está disminuyendo. Así lo han comprobado científicos de Canadá y de la Agencia Espacial Europea, analizando imágenes radar de los últimos veinte años tomadas desde el espacio. En concreto, ha habido una reducción del 22% del ‘hielo anclado’ – el hielo que alcanza el fondo de los lagos – entre los años 1991 y 2011. Esta cifra sería el equivalente a un adelgazamiento generalizado del hielo de 21-38 centímetros de espesor.

Las variaciones de la temperatura del aire y de los niveles de las precipitaciones invernales a lo largo de las últimas cinco décadas han alterado los ciclos, la duración y el espesor de los hielos que se forman sobre los lagos árticos.
En esta región, un clima más cálido provoca que la cubierta de hielo sea más fina y, como consecuencia, que un menor porcentaje de los lagos permanezca congelado durante todo el invierno.
Estos cambios afectan al clima local y regional, a la dinámica del permafrost -el hielo permanente- y a la disponibilidad de agua para usos residenciales e industriales durante el invierno. La variación del espesor del hielo también provoca cambios en las propiedades físicas, térmicas y químicas del agua de los lagos, alterando su ecosistema.
Hasta ahora nunca se había documentado este fenómeno de forma exhaustiva con la ayuda de los datos recogidos por los satélites. Un reciente estudio de la Ladera Norte de Alaska, publicado en The Cryosphere, documenta los regímenes de hielo en lagos poco profundos basándose en las imágenes radar tomadas por los satélites ERS-1 y ERS-2 de la ESA.
Este estudio desvela una reducción del 22% del ‘hielo anclado’ – el hielo que alcanza el fondo de los lagos – entre los años 1991 y 2011. Esta cifra sería el equivalente a un adelgazamiento generalizado del hielo de 21-38 centímetros.
“Antes de comenzar este estudio ya nos esperábamos encontrar una reducción en el espesor del hielo flotante y anclado, como anunciaban los registros de temperatura y de precipitaciones de las últimas cinco décadas en la estación meteorológica Barrow”, explica Cristina Surdu, autora principal de esta investigación, en la nota de prensa de la ESA. “Pero al concluir el estudio nos quedamos sorprendidos: los análisis de tendencias mostraban una disminución dramática del hielo en tan sólo 20 años”.

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