La respuesta a este interrogante probablemente la puede proporcionar el doctor Daniel Kraft, que dirige la escuela de medicina de la Singularity University, una organización ubicada en Silicon Valley, Estados Unidos, que ofrece cursos sobre cómo la tecnología va a interrumpir el statu quoen una variedad de industrias. Cuando lo entrevistó BBC Mundo llevaba un dispositivo que se parecía sospechosamente a un tricorder, el escáner característico de la saga de ciencia ficción Star Trek.
“Esta es una maqueta de tricorder médico que te puede escanear para obtener información. Lo coloco en mi frente y me da el ritmo cardíaco, mi saturación de oxígeno, temperatura y presión arterial, y puede comunicar esa información a mi teléfono inteligente”, explica.
El doctor Kraft predice que, en el futuro, estos dispositivos estarán conectados a través de teléfonos con agentes de inteligencia artificial, que a su vez estarán conectados a supercomputadores como la IBM-Watson. Esto ofrecerá a las personas un diagnóstico instantáneo y preciso.
“Es posible que diga: ‘esto no pinta bien, necesitas ir a una sala de emergencias’, o quizás diga que probablemente sólo sea una gripe que ronda en el vecindario y que tus síntomas son consistentes con ello”.
Actualmente no existe un dispositivo así en el mercado, pero en Estados Unidos hay un premio de u$s10 millones para quien diseñe uno que sirva en los hogares. Unos 300 equipos están compitiendo, agregó el mencionado portal.
Los dispositivos portátiles, como la FuelBand de Nike o el Jawbone’s Up están haciendo que la gente sea más consciente de la salud.
Ciudadano científico
Pero no sólo las máquinas están cambiando la forma en que se practica la medicina.
Cuando Jack Andraka, un joven de 14 años, descubrió -con una búsqueda de Google y pidiendo prestado un espacio en un laboratorio cerca de la Universidad Johns Hopkins- una nueva forma de diagnosticar cáncer de páncreas, se evidenció que la forma en que se estaban haciendo las cosas podían cambiar.
El profesor Raymond McCauley dirige el primer laboratorio de bio-hack de Estados unidos, en donde el público está invitado a “jugar con ADN” y realizar otros experimentos.
“Los asuntos que hace unos años eran grandes proyectos académicos y del gobierno, ahora son una cuestión que estudiantes de secundaria pueden hacer en sus sótanos”, señala.
Cualquiera sea el futuro de la asistencia sanitaria, hay pocas dudas de que el sistema tiene una necesidad desesperada de ajustes.
“Son muchos los retos (de la asistencia sanitaria) en cuanto a costos, envejecimiento de las poblaciones y grandes cantidades de información fragmentada, pero con estas tecnologías nuevas y exponenciales tenemos la oportunidad de ayudar a reinventar el ciudado de la salud y la medicina”, señala Kraft.
“Entonces realmente podremos ocuparnos de la salud en vez de lo que hacemos ahora, que es de la enfermedad”.
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