Resumen: La Embajada de EE. UU. en El Salvador advirtió a la caravana "Fe y Esperanza 2" -unos 400 migrantes, la mayoría centroamericanos, que avanzan por Chiapas- que la frontera estadounidense está cerrada y vigilada por tierra, cielo y mar, y que viajar en caravana no cambia las consecuencias de intentar entrar ilegalmente. El DHS fue tajante: "cero" posibilidades de ingreso.
La Embajada de Estados Unidos en El Salvador lanzó una advertencia directa a los cientos de migrantes que atraviesan a pie el sur de México en la caravana «Fe y Esperanza 2»: viajar en grupo no cambia las consecuencias de intentar ingresar ilegalmente a territorio estadounidense.
Según el mensaje difundido por la representación diplomática, la frontera de Estados Unidos permanece cerrada a la migración ilegal y es vigilada «por tierra, cielo y mar». Además, la Embajada llamó a los caminantes a no poner en riesgo su seguridad, en un momento en el que el contingente avanza por el estado de Chiapas con la mirada puesta en el norte.
«Fe y Esperanza 2», la caravana que avanza por Chiapas
La caravana, integrada por aproximadamente 400 personas -aunque algunos reportes elevan la cifra a más de 600-, salió de Tapachula, en la frontera sur de México, el pasado 20 de octubre con el objetivo declarado de llegar a la Ciudad de México. Buena parte de sus integrantes son originarios de Honduras, El Salvador y Guatemala, y dejaron sus países por la falta de oportunidades laborales, las dificultades económicas y la inseguridad. Según Univision, el núcleo del grupo partió originalmente de San Pedro Sula, Honduras, el 20 de septiembre.
Tras descansar y recibir atención por diversos problemas de salud en el domo del barrio Santa Cruz, en Mapastepec, los migrantes reanudaron este miércoles la caminata hacia el municipio de Pijijiapan, con el resguardo de corporaciones de seguridad. El avance es lento por el cansancio acumulado y las afectaciones físicas que presentan varios integrantes, entre ellos dolores musculares, fiebre y lesiones en los pies. Mujeres, menores de edad y personas de la tercera edad son los más afectados por la travesía.
Durante su estancia en Mapastepec recibieron asistencia humanitaria de autoridades municipales y estatales. Sin embargo, el grupo enfrenta la incertidumbre sobre su situación migratoria, pues hasta ahora no ha recibido una propuesta del Instituto Nacional de Migración para obtener permisos provisionales de tránsito que les permitan continuar el recorrido por territorio mexicano. Los caminantes pidieron, además, que se mantenga el acompañamiento de seguridad ante versiones sobre posibles asaltos contra extranjeros en tramos de riesgo, en particular en la zona limítrofe con Oaxaca.
Bajo el lema «Emigrar no es un delito», los integrantes de la caravana apelan a la solidaridad de los gobiernos de México y Estados Unidos. «Le pedimos a la presidenta de México que nos abra paso y a Trump que nos abra la frontera. Para poder salir adelante, poder trabajar porque somos personas necesitadas, sinceramente», dijo a Univision Gabriela Macías, una hondureña que camina con su bebé en carriola.
La respuesta de Estados Unidos: «cero» posibilidades
La advertencia de la Embajada se suma a la línea que viene sosteniendo el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), que fue categórico al referirse a esta movilización: «No hay absolutamente ninguna posibilidad de que esta caravana sea permitida en Estados Unidos. Protegeremos nuestras fronteras».
En sus canales oficiales, el DHS ha presumido los resultados de la política fronteriza de la administración Trump, con «17 meses de frontera segura». Según esas publicaciones, los cruces irregulares se habrían reducido en un 98% frente al mandato anterior y los encuentros de la Patrulla Fronteriza registrados entre 2021 y 2024 -10,9 millones- se habrían reducido en un 95%. El organismo también asegura que, frente a los 4,7 millones de migrantes liberados durante el gobierno de Biden, en el actual mandato la cifra es «cero».
Datos internos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, revelados por el Washington Examiner, indican que los agentes asignados a la frontera sur arrestaron a 98.701 migrantes indocumentados durante el año fiscal 2026, el total anual más bajo en al menos 59 años, con un promedio de 8.225 intercepciones al mes.
Caravana en plena recta electoral
La movilización ocurre a días de las elecciones de medio término del próximo 3 de noviembre en Estados Unidos. El periodista Julio Rosas, que documentó la salida del contingente desde el sur de México, reportó que algunos migrantes siguen de cerca el panorama electoral estadounidense y abrigan esperanzas de un eventual cambio político que flexibilice el ingreso.
Por ahora, la política vigente juega en contra de esa expectativa: la proclamación presidencial del 20 de enero de 2025 suspendió la entrada de extranjeros que cruzan la frontera sur y restringió el acceso al asilo. Además, unirse a una caravana no crea permiso ni ventaja alguna para entrar a Estados Unidos.
Mientras la «Fe y Esperanza 2» avanza lentamente por Chiapas, en Honduras ya se habla de una nueva movilización. La activista y defensora de derechos humanos Itsmania Platero alertó que otro contingente podría salir en los próximos días de San Pedro Sula, empujado por la pobreza, el desempleo, la inseguridad y el encarecimiento de la canasta básica.
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