Resumen: Una lora frentiamarilla murió tras ser rescatada en San Antonio de Prado, luego de más de 15 años en cautiverio. El caso alerta sobre el tráfico de fauna silvestre.
Una lora frentiamarilla murió después de ser rescatada de una vivienda en San Antonio de Prado, Medellín, donde habría permanecido más de 15 años en cautiverio.
El animal fue incautado por la Policía tras una denuncia ciudadana y trasladado al Centro de Atención, Valoración y Rehabilitación de Fauna Silvestre (CAVR) del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, donde recibió atención veterinaria por las graves afectaciones que presentaba.
El caso volvió a poner sobre la mesa las consecuencias que puede tener la tenencia de animales silvestres como mascotas y las dificultades que enfrentan algunos ejemplares cuando llegan a los centros de rehabilitación después de pasar largos periodos fuera de su entorno natural.
Según informó el Área Metropolitana, durante la valoración clínica de la lora frentiamarilla, los profesionales identificaron diferentes problemas de salud que comprometían su bienestar. Entre los hallazgos se encontraban alas cortadas, una condición nutricional deficiente y fracturas que habían consolidado de manera inadecuada.
Además, los especialistas detectaron alteraciones compatibles con una enfermedad metabólica ósea, una condición que afecta la salud de los huesos y puede dificultar el movimiento de los animales.
Andrés Gómez, supervisor del CAVR de fauna silvestre, explicó que las lesiones encontradas durante la revisión médica evidenciaban un deterioro importante en las condiciones físicas del ave.
Las afectaciones no se limitaban a su estructura ósea. De acuerdo con el dictamen veterinario, la lora tenía dificultades considerables para movilizarse, lo que comprometía acciones esenciales para su supervivencia, como desplazarse, sujetarse de las ramas y mantener una postura adecuada.
Los especialistas también observaron limitaciones para extender completamente las patas, movilidad reducida en las articulaciones de las rodillas y desviaciones en los dedos. A esto se sumaba una fractura en una de sus tibias.
Aunque el equipo del centro de rehabilitación adelantó esfuerzos para atender sus necesidades clínicas, el deterioro de su estado de salud no pudo revertirse y el ave murió.
El caso evidencia los riesgos que puede representar el cautiverio prolongado para animales silvestres cuyas necesidades físicas y comportamentales no siempre pueden satisfacerse en un entorno doméstico.
460 loras frentiamarillas han ingresado al centro de rehabilitación
La situación de este ejemplar no es un caso aislado. De acuerdo con las cifras entregadas por el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, desde 2024 hasta octubre de 2026 han ingresado 460 loras frentiamarillas al CAVR mediante entregas voluntarias e incautaciones relacionadas con el tráfico ilegal de fauna silvestre.
La entidad señaló que este balance refleja la persistencia de una problemática que afecta a una especie cuyas necesidades biológicas y comportamentales difícilmente pueden satisfacerse en condiciones de cautiverio.
La extracción de animales de sus hábitats naturales también está relacionada con la demanda de ejemplares silvestres para mantenerlos como mascotas. Según la autoridad ambiental, esta práctica incentiva la captura de individuos y contribuye a mantener las cadenas ilegales de comercialización.
En ese contexto, las autoridades ambientales insisten en que la protección de la fauna no depende exclusivamente de los rescates y las incautaciones. Las decisiones de las personas también influyen en la continuidad de estas prácticas, especialmente cuando existe interés en adquirir especies que deben permanecer en libertad.
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El Área Metropolitana hizo un llamado a la ciudadanía para que no compre, comercialice ni mantenga animales silvestres de manera ilegal.
La entidad recordó que las loras frentiamarillas necesitan condiciones que les permitan desarrollar sus comportamientos naturales, desplazarse, alimentarse y relacionarse con otros individuos de su especie.
La ciudadanía puede contribuir a la protección de la fauna mediante el reporte oportuno de animales heridos o que se encuentren en situaciones de riesgo.
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