Resumen: El resultado fue positivo, tres puntos importantes que dejan al ‘Decano’ arriba en la tabla. Pero la sensación del tío es la de muchos: se gana, sí, pero no se convence del todo
El teléfono sonó apenas terminó el partido en el Atanasio. Independiente Medellín acababa de ganar 2-1 a Llaneros, con goles de Jeison Medina y John Montaño (este último asistido por Juan Fernando Quintero en su primera titularidad desde el vamos tras su regreso), pero el resultado no calmaba a nadie. Era el Tío Vanegón.
—‘Mauro’, ¿usted vio lo mismo que yo? —empezó sin saludos, con esa voz de hincha que ha sufrido demasiado—. Indiferente del resultado… qué partido tan mal planteado por parte de Amaranto. No hay derecho. Ese post que usted subió a X me llegó al alma: “Indiferente del resultado… que partido tan mal planteado por parte de Amaranto. No hay derecho”. Exacto. Así me sentí.
Me reí un poco, pero su tono era serio. —él desde su casa, yo saliendo del estadio a desmenuzar lo que vimos. El Tío Vanegón no se anda con rodeos cuando habla del “Rey de corazones”.
—Mire, ‘Mauro’, en las últimas fechas el equipo de Luis Amaranto Perea no muestra estructura. El hincha no tiene tranquilidad. No se ve contundencia, no se ve claridad en el juego y hay demasiada improvisación. Parece que cada partido se arma sobre la marcha. Y eso se nota.
Le pregunté por las improvisaciones que más le dolían. No dudó:
—Fíjese en las posiciones. El calidoso de Agustín Martegani debería jugar más adelantado, más cerca de ‘Juanfer’ Quintero, para asociarse, para crear, para que el equipo tenga claridad por dentro. En cambio, a veces lo ponen en zonas donde no rinde igual. Y Yony González… mire, quizás le está cumpliendo algunas funciones al técnico: presión, recorrido, trabajo. Pero no tiene contundencia para anotar. No tiene gol. Lleva partidos y el arco se le niega. No es el hombre que define.
—Tío, nosotros los hinchas creemos ser técnicos también. Opinamos de lo que vemos en la cancha, de lo que se nota a simple vista. Pero no de lo que de verdad tiene un técnico en propiedad: el día a día con los jugadores, los entrenamientos, el camerino, las charlas, el estado físico real de cada uno. Amaranto Perea está ahí todo el tiempo. Nosotros solo vemos 90 minutos.
—Exacto —concedió—. Y por eso no digo que sea un desastre. Digo que el planteamiento no convence. Que falta una estructura clara. Yo, si fuera él, armaría el mediocampo con Halam Loboa y Didier Moreno en la contención: sólido, con criterio, recuperando y saliendo limpio. Arriba, subiría a Martegani para que se junte con Quintero. En punta, un delantero que pueda definir, asociado con ese John Montaño que la está metiendo, que está caliente y genera peligro. Y a Yony González, por ahora, fuera de la titular. Que entre desde el banquillo si hace falta, pero no como pieza fija si no marca.
El diálogo se alargó. Hablamos del triunfo, de la asistencia de Quintero, del esfuerzo de Montaño, de lo que le falta al equipo para no sufrir tanto en los segundos tiempos. El tío Vanegón insistía en que el hincha necesita ver un Medellín claro, contundente, sin tanto ensayo y error.
Cuando colgamos, me quedé pensando. El resultado fue positivo, tres puntos importantes que dejan al ‘Decano’ arriba en la tabla. Pero la sensación del tío es la de muchos: se gana, sí, pero no se convence del todo. La estructura todavía no aparece. Y mientras el hincha opina desde la pasión y el técnico trabaja desde adentro, el tiempo dirá quién tiene la razón. Por ahora, el llamado de Vanegón quedó resonando: indiferente del resultado… todavía hay mucho por plantear mejor.
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