Resumen: La presentación de Bad Bunny en el medio tiempo del Super Bowl desató una controversia política luego de que legisladores republicanos solicitaran a la FCC investigar y evaluar posibles sanciones por el contenido transmitido. Mientras sectores conservadores cuestionan el espectáculo por considerarlo inapropiado para televisión abierta, la actuación también fue celebrada por muchos como un momento de visibilidad y representación cultural latina.
La presentación de Bad Bunny en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX no solo generó debate cultural y mediático, sino que escaló hasta el Congreso de Estados Unidos. Varios legisladores republicanos solicitaron formalmente a la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) que evalúe sanciones contra el artista, la NFL y la cadena NBC, al considerar que la transmisión incluyó contenido inapropiado para televisión abierta.
El congresista Randy Fine, representante por Florida, anunció el envío de una carta al presidente de la FCC, Brendan Carr, en la que pide medidas severas. En sus redes sociales escribió:
“Estamos enviando una carta a Brendan Carr (presidente de la FCC) para pedir acciones dramáticas, incluyendo multas y revisión de licencias de transmisión contra la NFL, NBC y ‘Bad Bunny’. Enciérrenlos”.
Fine calificó el espectáculo como “ilegal”, argumentando que algunas expresiones del repertorio del artista, traducidas al inglés, habrían sido motivo suficiente para suspender la transmisión en televisión abierta. El legislador también habló de “toda la otra desagradable suciedad pornográfica” al referirse a la puesta en escena.
Today, I sent a letter to @BrendanCarrFCC, urging him to immediately open a full investigation into the @NFL and @NBCUniversal.
The woke garbage we witnessed on Super Bowl Sunday needs to be INVESTIGATED and put to an END.
There is NO reason that over 130 million people —… pic.twitter.com/loGd4NXXaD
— Congressman Randy Fine (@RepFine) February 11, 2026
Como parte de sus señalamientos, el congresista difundió traducciones de letras del cantante que incluyen términos que no pueden emitirse en televisión abierta bajo la regulación federal. Sin embargo, durante eventos masivos como el Super Bowl, los artistas suelen adaptar o censurar fragmentos explícitos para ajustarse a las normas de transmisión.
Más voces republicanas se suman
El congresista Andy Ogles, representante por Tennessee, también intervino en la polémica. En una carta dirigida al Comité de Energía y Comercio del Congreso, solicitó abrir una investigación formal contra la NFL y NBC por “facilitar esta transmisión indecente”. Según su postura, el espectáculo “glorifica la sodomía y otras innombrables depravaciones”.
Por su parte, el representante Mark Alford, de Misuri, indicó que los republicanos ya analizan el caso en el Congreso. En una entrevista con el canal conservador Real America’s Voice declaró:
“No hablo español fluido, sé preguntar dónde está el baño, pero estas letras, si es verdad lo que se dijo en televisión nacional, tenemos un montón de preguntas para las entidades que transmitieron estos, y estaremos hablando con Brendan Carr del FCC sobre esto”.
Reacciones políticas y regulatorias
Las críticas también fueron respaldadas por el presidente Donald Trump, quien calificó el espectáculo como “uno de los peores de la historia” y una “afrenta a la grandeza” de Estados Unidos, declaraciones que intensificaron el debate en redes sociales y medios de comunicación.
Hasta el momento, la FCC no ha anunciado públicamente la apertura de un proceso formal relacionado con la presentación. En casos similares, el organismo regulador puede imponer sanciones económicas si considera que hubo violaciones a las normas de contenido, aunque estas suelen recaer sobre las cadenas de transmisión y no directamente sobre los artistas.
Brendan Carr ha advertido en ocasiones anteriores sobre la posibilidad de revisar las licencias de medios de comunicación que transmitan contenidos considerados inapropiados.
Debate cultural más allá del espectáculo
Mientras en sectores conservadores se multiplican los cuestionamientos, en distintas comunidades latinas dentro y fuera de Estados Unidos la actuación fue celebrada por su apuesta artística y cultural. El artista puertorriqueño interpretó su repertorio en español y convirtió el escenario del Super Bowl en un espacio que, para muchos seguidores, visibilizó la identidad latina en uno de los eventos televisivos más vistos del planeta.
Más allá del espectáculo musical, la presentación fue interpretada por muchos como un gesto de visibilidad y afirmación cultural. En un país donde los latinos constituyen una de las poblaciones de mayor crecimiento e influencia, ver el español ocupar el centro del evento más mediático del año tuvo un profundo significado simbólico. Para millones de personas, fue un mensaje claro: su idioma y su cultura también tienen un lugar en el corazón de la industria del entretenimiento.
Por ahora, la controversia se mantiene en el terreno político y mediático. No existe un proceso penal abierto contra el cantante, y cualquier eventual sanción dependería de la evaluación técnica que realice la Comisión Federal de Comunicaciones sobre el contenido emitido durante la transmisión.
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