El primer ministro de Portugal desde 2015, António Costa, quien es considerado un referente del socialismo en Europa, renunció a su cargo en medio de una investigación en su contra por corrupción.
La decisión se da luego de que la Procuraduría General de la República (órgano que hace las veces de la Fiscalía en Colombia) anunció el inicio de la investigación por su presunta participación en los delitos de prevaricato, corrupción activa y pasiva y tráfico de influencias en la adjudicación de varios negocios de litio e hidrógeno verde.
Alrededor de este escándalo, se dio la captura de dos personas de confianza de Costa, su jefe de Gabinete, Vítor Escária, y el empresario y amigo del hasta ahora primer ministro, Diogo Marceda.
Estos fueron capturados, según las autoridades, para evitar la fuga y que interfieran en la investigación, que ya ha iniciado con los registros a 42 viviendas y empresas, entre ellos la casa oficial del primer ministro y los ministerios de Infraestructuras y Medio Ambiente.
Al conocer las detenciones, António Costa se reunió con Marcelo Rebelo de Sousa, presidente de la República, reunión que se repitió horas más tarde al revelarse que Costa también sería investigado, pero esta vez fue para presentar su dimisión.
El hasta ahora funcionario aseguró a la prensa que deja su cargo con la frente en alto, para preservar la dignidad de la institucionalidad.
“Yo no estoy por encima de la ley y si la Justicia tiene alguna sospecha, debe ser investigada (…) Estoy tranquilo con el juicio de mi conciencia, no ya respecto a actos ilícitos, sino incluso censurables”, dijo Costa.
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