Es común que Cartagena sea conocida como una de las ciudades con más casos de trata de personas en Colombia, pues al ser una de las más turísticas, también termina siendo el foco de este tipo de actos delincuenciales que vulnera los derechos de muchos niños y sobre todo niñas, que en la mayoría de los casos terminan siendo las mayores víctimas.
Así se conoció el triste caso de una mujer, que lastimosamente fue vendida por el ser del que menos lo esperaba: su propia madre.
Y ahora, años después, tuvo la valentía de contar su historia a El Tiempo, de cuando fue capturada en la Torre del Reloj para obligarla a prostituirse.
Primero, contó que llegó a Cartagena al ser desplazada por el conflicto armado que se vivió en los Montes de María, a lo que luego su madre tuvo que recurrir a los ‘paga diario’ o ‘gota a gota’ para resolver el hambre de su familia.
Sin embargo, tiempo después, la madre sufrió de un cáncer que le impidió seguir trabajando en su puesto de fritos, ubicado en Bazurto. Por esto, le fue imposible cubrir su deuda, y los prestamistas le propusieron el sucio negocio de utilizar a su hija.
“Aún hoy, después de todos estos años, no tengo claro cuánto le pagaron a mi mamá por mí, cuánto ganó el prestamista, cuánto más la proxeneta que me captó y cuánto pagó el gringo que me compró. Lo cierto es que mi virginidad y el resto de mi vida la vendieron, en una transacción comercial, como quien vende fritos. Me vendieron en la Torre del Reloj. Ahí me recogió Charlie. Tampoco supe, nunca, si ese era su nombre…”, contó para El Tiempo.
La niña, que desde los 12 años fue vendida, duró seis largos y tortuosos años en la red de tráfico sexual, donde la tenían encerrada en el bar ‘Chica Linda’, que fue clausurado recientemente.
Y cuando cumplió los 14, la ofertaban en la conocida Torre del Reloj donde debía ofrecer servicios sexuales a extranjeros.
Apenas fue rescatada en 2020, en medio de la pandemia, cuando en un operativo de la Policía la liberaron a ella y sus compañeras.
“Yo no oigo noticias, pero cada vez que me dicen que hubo algún operativo en Cartagena, leo y escucho las entrevistas de las autoridades. Quiero saber qué tanto de verdad y de mentira dicen los medios, porque nuestra vida, a quienes nos explotan sexualmente, parece irreal, no le importa a nadie y queda claro para la sociedad que nosotras nos lo buscamos”, dijo.
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