Cada micro ciclo, cada sesión de entrenamiento, cada momento compartido con los futbolistas en el día a día, nos lleva a pensar y a confirmar que la construcción de una idea de juego exitosa, depende directamente del conocimiento que se tenga de las experiencia y saberes previos aportados a cada grupo por los individuos que lo componen.
Entender la dinámica en la que se mueve cada deportista, sus motivaciones, forma de entender el juego, entrenadores que lo han influenciado, relaciones familiares, pérdidas, victorias, sueños y frustraciones, nos permiten adentrarnos en cada mundo para encontrar esa sustancia de ADN que cada uno aporta a la identidad colectiva.
Esto hace que el fútbol se convierta en un deporte complejo, porque después de conocer el aporte individual que desde su ser hace cada deportista, el líder del grupo deberá amalgamar cada YO en un YO más grande que se llama equipo.
Es acá donde viene el reto para los entrenadores, porque un equipo no es una foto o un registro mental y estático que hacemos de un proceso, todo lo contrario, un equipo de fútbol es la suma de todos los momentos que se viven a diario, dentro y fuera de la cancha por cada uno de los que hacen parte del proceso.
Cada escuadra es un sumario que tiene vida propia y que va más allá de las posibles decisiones que tome su Director Técnico, ya que este en su mayoría, gestiona asuntos que no dependen de él. Los grandes equipos deben estar influenciados por mentes, almas y actos colectivos, construidos desde la individualidad.
Un ejemplo de la circulación de los procesos en la actualidad es el que vive el Liverpool de Klopp, un equipo lleno de grandes jugadores que en los últimos años nos ha deleitado con un fútbol intenso, denominado como el gegenpressing, que busca combinar dos escuelas del pensamiento futbolístico contemporáneo, priorizando ataques mediante el toque de pelota en corto y la motivación de lastimar al rival mediante contraataques rápidos.
Este proceso que inicio a finales del año 2015 ha dado a los reds cuatro títulos nacionales: Premier League (2020), Copa De La Liga (2022), FA Cup (2022) y Community Shield (2022). Además de una Champions League, una Supercopa de Europa y un mundial de Clubes (2019).
Pero que en la actualidad no goza de un gran porvenir futbolístico, eliminado en octavos de final por un marcador global amplio (2-6) por el Real Madrid, eliminado de las copas locales y ocupando el sexto puesto en la Premier, a cinco puntos de los puestos europeos.
Aparecen entonces estás dos grandes preguntas: ¿Ha dejado de ser Klopp un entrenador de talla mundial? ¿Los jugadores de la actual plantilla del Liverpool no están a la altura de las exigencias del Club?
En nuestra opinión los actuales resultados del Liverpool no corresponden al foco atencional propuesto por los interrogantes planteados, el momento de la institución que tomamos como ejemplo, corresponde a temas más profundos que hacen parte inicialmente del ciclo de los procesos deportivos en el fútbol, donde durante el presente siglo hemos observado como grandes procesos futbolísticos han sido desarrollados durante un tiempo que oscila entre los tres y los cuatro años.
Podemos hablar del Barcelona (2008-2012) y el Bayern (2013-2016) de Guardiola, el Real Madrid de Zidane en su primera etapa como DT (2016-2018), el Totthenham de Pochettino (2014-2019), el Bayern de Heynckes (2011-2013), el Leeds de Bielsa (2018-2022), entre otros.
Es que en el fútbol actual está comprobado que los equipos tardan entre uno y dos años en superar la primera etapa del proceso que podemos denominar como “Conocimiento”, en la que directores e intérpretes, adquieren los fundamentos para la ejecución del modelo de pensamiento colectivo y por ende del modelo de juego.
Luego de superada dicha etapa, las escuadras entran en un periodo aproximado de un año de “Desarrollo”, donde colocan en práctica sus interacciones y conocimientos, utilizando la competencia como potenciador de los mismos. En el último eslabón de la pirámide se encuentra la etapa de “Rendimiento”, en la que se aplica el conocimiento colectivo desde los individual, para que a través del modelo y filosofía de juego desarrolladas, se logren los más altos objetivos deportivos planteados por el club.
En ocasiones lo que no tienen claro las instituciones y sobretodo los seguidores del fútbol es cómo cerrar procesos de manera exitosa y cómo abrir nuevos ciclos de la manera más adecuada, aunque en la dinámica diaria nada termine totalmente, es importante aprender a cerrar ciclos cuando el proceso se agota, para evitar estancamientos. La etapa actual que vive el Liverpool FC es ejemplo y reflejo de lo que ocurre en todas las instituciones y proyectos deportivos en general.
Hacer un buen cierre de los procesos índice directamente en el impacto futuro de las organizaciones y los procesos deportivos, es por esto que es importante tener en cuenta algunos aspectos que nos ayuden a respetar los ciclos institucionales para sacar el mejor provecho de los mismos.
Hay que tener valor para cambiar el recuerdo de los resultados conseguidos en el ciclo anterior, por la incertidumbre momentánea que produce el cambio de ideas, liderazgos y/o intérpretes, sin dejar de construir sobre las enseñanzas propiciadas en los anteriores procesos.
Todo final, trae consigo la oportunidad de un nuevo comienzo, por lo que es normal que haya un desequilibrio inicial, pero que en poco tiempo comienza a revelar avances, algunas instituciones focalizan sus cambios en las ideas, si estas no logran ser modificadas y/o adaptadas a las nuevas realidades colectivas, se cambian las personas que desarrollan las ideas.
Para la consolidación de los procesos en el fútbol es importante que después de terminados dichos procesos se permita la salida de algunos futbolistas a nuevos clubes y la llegada de otros, esto permite una reacomodación natural del ADN institucional. Si luego de terminar un ciclo, ajustar ideas y dar oxígeno a los intérpretes, no se logra consolidar una nueva forma, entonces deberán hacerse modificaciones desde la dirección del proyecto.
Por ahora el Liverpool hace lo que regularmente se pediría en este tipo de situaciones, ha renovado su idea de juego y el ADN institucional con la salida de jugadores como: Sadio Mané (30), Divock Origi (27), Ben Davies (26) y Takumi Minamino (27), entre otros. Además de la llegada de jugadores de la categoría de Darwin Núñez (23), Cody Gakpo (23), Fabio Carvalho (19) y Calvin Ramsey (18).
Teniendo en cuenta la situación y el contexto institucional del proyecto deben hacerse las evaluaciones pertinentes en pro de la consecución de los objetivos propuestos, teniendo en cuenta que el fútbol es un reflejo que nos permite observar como la individualidad se convierte en una fuerza colectiva, generando equilibrio en los procesos, a través de la filosofía puesta en marcha para llegar al cumplimiento de los sueños, utilizando la adversidad como maestra, fortaleciendo y fortaleciéndose con los compañeros que hacen parte del viaje.
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