Resumen: El descubrimiento, que permaneció oculto durante seis siglos en el Palacio Gran Chimú, permite a los arqueólogos estudiar por primera vez una tumba de la élite que no fue saqueada durante la época colonial.
Minuto30.com .- El Ministerio de Cultura de Perú reveló un hallazgo arqueológico de valor incalculable en el conjunto amurallado Utzh An (antiguo Palacio Gran Chimú) dentro del Complejo Arqueológico Chan Chan. Se trata de una plataforma funeraria casi intacta que resguarda los restos de 38 individuos de alto estatus, acompañados de suntuosos ajuares que abren nuevas líneas de investigación sobre los rituales de la sociedad Chimú.

La estructura funeraria y el «entierro atípico»
La plataforma descubierta cuenta con un diseño arquitectónico complejo, dividido en tres secciones principales que revelan una estricta jerarquía mortuoria:
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La cámara central: Con 1.2 metros de ancho y 5 de fondo, se accede a ella mediante una escalinata de 2.5 metros. En su interior, dotado de una hornacina, reposaba un único individuo rodeado de múltiples piezas arqueológicas en concha y metal.
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Las cámaras laterales: Dos espacios de 8 metros de largo y 3.5 metros de profundidad. Mientras una estaba vacía de restos óseos (conteniendo solo armas y emblemas metálicos), en la otra se hallaron 20 cuerpos.
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El enigma del individuo extendido: Entre los 38 cuerpos totales de la plataforma, los arqueólogos identificaron un esqueleto cuya posición rompe por completo el patrón funerario Chimú (quienes solían ser enterrados flexionados o sentados). Este cuerpo fue depositado completamente extendido en el fondo de una cámara, lo que ha llevado a los investigadores a plantear dos hipótesis: un ritual de sacrificio o una marca de extrema jerarquía frente al resto.

Ajuares intactos y tecnología de rescate
El contexto material confirma que los ocupantes pertenecían a la cúspide de la élite gobernante. Sobre y alrededor de los esqueletos se recuperaron orejeras, collares, tocados de metal, cajas de madera tallada con apliques y piezas de cuarzo. Un detalle que llamó la atención de los expertos fue la presencia de pigmento rojo sobre las cabezas y las cerámicas, un color de carácter sagrado reservado exclusivamente para los más altos rangos en las sociedades andinas.
Debido a la fragilidad de los restos óseos tras 600 años bajo la humedad costera, el equipo del Proyecto Especial Complejo Arqueológico Chan Chan (PECACH) implementó un riguroso protocolo de fotogrametría. Antes de mover un solo elemento, registradores especializados tomaron cientos de fotografías para crear modelos digitales tridimensionales con precisión milimétrica, garantizando la preservación del contexto histórico.

El arqueólogo Jorge Meneses destacó la relevancia de este estado de conservación, recordando que lo poco que se conocía de la élite Chimú provenía de plataformas saqueadas o destruidas desde la colonia. Por su parte, el Estado peruano confirmó que los resultados interpretativos de esta investigación serán publicados en un libro oficial, con el objetivo de arrojar luz sobre las prácticas funerarias de la costa norte y aclarar las incógnitas históricas sobre la posterior invasión inca en el valle de Moche.
Fotos publicadas por Ministerio de Cultura de Perú
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