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Opinión

Víctimas de la negligencia estatal

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paulina pulgarin

paulina pulgarin

Hasta el 30 de marzo 2.442 animales habían sido encontrados muertos a causa del desastre ambiental generado por el derrame de petróleo en el pozo La Lizama, ubicado en Barrancabermeja, Santander. Por su parte, la organización comunitaria Cabildo Verde, desde el 17 de marzo hizo presencia en el lugar del desastre logrando recuperar a 1.430 animales vivos.

Este crimen ecológico perpetrado por una entidad estatal causa escozor, no solo por el hecho de haber descuidado un pozo, sino por tratar de disfrazar la magnitud del desastre ante las autoridades y la sociedad, y por desoír los informes de auditoría de la Contraloría General de la República, que alertaban sobre la falta de cumplimiento de protocolos para el cerramiento no solo de este pozo, sino de otros más en el resto de Colombia por parte de Ecopetrol.

Pero esto no es nuevo, ya hace un año exactamente el país lloraba a los muertos humanos y no humanos en la tragedia de Mocoa, otra vez por negligencia, cientos tuvieron que morir y quedarse sin hogar. En esa ocasión fue el municipio que decidió omitir para sus herramientas de planeación local, los estudios técnicos -pagados con recursos de los colombianos – contratados por la autoridad ambiental, que indicaban el alto riesgo en el que estaba dicha población si seguía allí.

Cuántas tragedias más, por la falta de atención y la prepotencia de las entidades del Estado ante los estudios e informes que hacen los diferentes Entes de Control, que precisamente para eso fueron creados y esa es su misión, que a través de su gestión de vigilancia se prevenga y se mejoren todos los procesos de las entidades públicas.

Lastimosamente, la negligencia de los directivos de turno y tomadores de decisiones, se cobra la vida de miles de animales, acaba con los hábitats y en el caso de Lizama, se habla de por lo menos 50 años para poder recuperar los ecosistemas de la zona.

Mientras tanto las comunidades campesinas quedan sin agua potable para el consumo o para el riego, también se quedan los animales con un hábitat bañado de negro, desplazados por la falta de conciencia y asertividad de quienes tienen en sus manos la vida de tantos.

¿Seguirá Colombia en este camino de la improvisación y la negligencia?, ¿seguirá intentando basar su economía en la extracción de recursos no renovables, en desmedro de su biodiversidad y su gente?, ¿seguirá pensando en el fracking, cuando no puede cerrar bien un pozo?.

@habitanteanimal

Ingeniera ambiental y defensora de los derechos animales. 
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