in

El valor de la confianza

Por: Luis Bernardo Vélez Montoya

Luis Bernardo Velez 1200x720 1

Pasa algo mágico en los bebés, cuando están empezando a gatear o a dar sus primeros pasos, no tienen miedo a errar, a equivocarse, a caerse; por el contrario, mientras más se caen, con más ahínco vuelven a intentarlo, como si tuvieran un resorte que los impulsara hasta arriba nuevamente.

Ese resorte sin duda alguna es su confianza en que nada malo les pasará, porque saben que siempre está cerca, esa persona que los cuida y protege de todo peligro.

Hemos visto en internet, videos de bebés aventureros que desafían hasta las leyes físicas y sí, es un desafío hacer de cuidador en estos primeros años, precisamente porque los pequeños no tienen conciencia del riesgo; su confianza es tan grande en su adulto más cercano, que tienen una inhibición plena del peligro.

El valor de la confianza es indispensable para todo ser humano. De acuerdo con el psicoanalista Erick Erickson, uno de los estadios por los que pasan los niños entre los 0 y 18 meses precisamente es la confianza.

Lea también
El discurso del Presidente ante la ONU

Y en eso coinciden los profesionales de la psicología, la confianza se desarrolla siempre desde afuera hacia adentro. Por lo tanto, la protección en la infancia promueve la seguridad, mientras que la desprotección invita a la inseguridad, a la baja autoestima y a la desconfianza.

Y esta confianza para los niños trasciende porque genera una sensación de bienestar físico y mental.
Ante la alarmante crisis en salud mental por la que atravesamos en el mundo entero, quiero esgrimir ese valor tan importante para la crianza que es la confianza.

De 630 mil jóvenes que tiene una ciudad como Medellín, 140 mil están en estado de vulnerabilidad frente a enfermedades mentales y de acuerdo a cifras presentadas por el Hospital de Salud Mental de Antioquia, la demanda de atención en salud mental del departamento creció en un 30% en la población joven.

Lea también
Falaz discurso en la ONU

La confianza no es solamente un valor social, sino una necesidad psicológica y moral. Si no cimentamos el valor de la confianza, queda la sensación de desamparo.

¿Qué podemos hacer como padres y maestros para generar confianza en los niños?. Es primordial aceptarles incondicionalmente, apoyarles en sus dificultades, no juzgarlos, cultivar en ellos el sentido de la valentía, darles ejemplo, reconocer sus aciertos, enseñarles que las dificultades son parte de la vida, evitar comparaciones, darles responsabilidades.

Para todo en la vida se necesita la confianza, para las relaciones de vida, las relaciones con nuestras familias, las relaciones institucionales, y profesionales. La confianza es un valor que cimenta las bases de nuestra sociedad, es el vínculo que nos permite establecer el tejido social, de ahí la importancia de que nos acompañe desde nuestra primera infancia.

Dale click a "Me gusta esta página"


Google Noticias