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El uribismo tiene talón de Aquiles

Por: Juan Camilo Ortega

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La expresión talón de Aquiles hace referencia al ‘punto vulnerable o débil de algo o de alguien, pero para entender un poco más sobre este común y significativo refrán, la historia se remonta a un mito, que cuenta como el gran vencedor de tantas batallas en la Guerra de Troya, muere a consecuencia de una flecha disparada por Paris, para vengar la muerte de su hermano Héctor, que entró por el talón, único punto mortal en el guerrero Aquiles. Con esta analogía explicaré mi columna:

Hoy no se habla de muerte ni nada parecido, como lo quiere mostrar Paloma Valencia en su intervención sobre vulnerabilidad y peligro de vida, sumado al respaldo de los demás miembros del centro democrático que ven en el nuevo Mindefensa, el verdugo que destrabará los crímenes, corrupción absoluta y complicidad, que por 20 años hicieron sucumbir a Colombia en un caos lleno de privilegios para algunos pocos, y muerte y pobreza para muchos.
Lo cierto es que no hay nada más alejado de la realidad, lo que la senadora Valencia menciona sobre el nuevo ministro de Defensa Iván Velásquez; es básicamente una justicia balanceada, con igualdad de condiciones y sin trabas bajo la mesa, esa justicia que equilibra poderes y defiende al colombiano de a pie, no a amigos que con la corrupción han destruido el país dejando las arcas vacías, con una crisis económica sin precedentes, con una condición de pobreza nunca antes vista, y con una increíble percepción de desconocimiento de la situación actual por parte del gobierno saliente y sus cómplices.

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Lo incoherente es que ahora la oposición que se hizo rica a costillas de estado, que carece de argumentos, que se pasea por el mundo, y construyen mansiones a su gusto con el dinero robado de los colombianos, se sienten vulnerables porque llegó alguien que pueda equilibrar la justicia en todo el país.

“De victimarios a víctimas”, como sabe hacerlo muy bien, la oposición actual del presidente electo Gustavo Petro, que ayer posaban de legítimos y honorables colombianos preocupados por el país, mientras cargaban consigo un lastre de desinterés por Colombia, por poblaciones enteras que aislaban e invisibilizaban, por los vulnerables que han sido privados por años de sus derechos fundamentales, llevándolos al extremo de la supervivencia, y que para muchos, fue encontrar su muerte en una guerra de unos pocos. Ellos son los uribistas.

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El nuevo Mindefensa que el año pasado en medio de un clima de violencia contra líderes sociales, ambientalistas y excombatientes de las FARC, cuando las masacres estaban disparadas y los episodios de brutalidad policial estaban por mostrar su peor cara durante las protestas, la oposición y los movimientos sociales que protagonizaron el estallido social, exigían justicia; pero en vez de ello, fueron encasillados como terroristas por el mismo gobierno.

Si la bancada del Centro Democrático dice que Iván Velásquez es un enemigo de esa colectividad, entonces la conclusión es fácil de sacar, si por algo se ha conocido al nuevo ministro de defensa es por ser gran enemigo de los corruptos y de la parapolítica. Con la elección de Velásquez, Petro demostró que no les tiene miedo.

¿Será que futuras investigaciones darán resultado e incomodarán a la clase política uribista?

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