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Opinión

Un decreto victimario

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sebastian sanchez

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Es importante anunciar en primera instancia que el acuerdo de paz ha mostrado grandes avances en materia metodológica, sin embargo, aún siguen existiendo grandes vacíos fundamentales en su implementación y estructuración.

El acuerdo de paz estipula que las FARC deberán entregar el primero de agosto del 2017 el registro de todos sus bienes y activos. El dinero de estas propiedades deberá destinarse, según lo acordado, a la reparación de las víctimas.

Pero en las últimas semanas, el país se ha visto envuelto en una gran polémica en torno a la posibilidad de que los bienes de las FARC – como lo afirma el gobierno mediante el decreto 903 de 2017 – terminen financiando su partido político a través del fondo de pensamiento de las FARC. Esta preocupación definitivamente no es en vano.

Con la incertidumbre de no entender si realmente el error que cometió el Gobierno Nacional fue una “chambonada”– como lo denomino Sergio Jaramillo, alto comisionado para la paz – o si fue una jugada política de las FARC; el decreto afirma que los bienes y activos de las FARC no solo serán destinados para la reparación de la víctimas, sino además serán destinados para el punto número 3.2.2 de los acuerdos firmados en el teatro Colon, es decir, el punto que establece el centro de pensamiento y formación política de las FARC.

Es así como gran parte de los bienes y activos obtenidos de forma ilegal – mediante el narcotráfico, el tráfico de armas, el secuestro, las pescas milagrosas, los sicariatos, la minería ilegal, el despojo de tierras y los nexos de narcotráfico con el gobierno de Venezuela y los más grandes bandidos de este país – serán depositados en un fondo fiduciario que dará el empujón inicial a la formación política de los futuros líderes de este grupo guerrillero.

Un hecho extraño para un proceso de paz que enaltece la reparación de las víctimas y la igualdad de condiciones para el partido político de las FARC. Esta situación no solo es un retroceso para la paz, sino además un atropello contra las víctimas de las FARC – quienes merecen que la totalidad de esos recursos sean para su futura reparación.

En este momento no se trata que los colombianos sigamos polarizados, se trata de ser sensatos. Ciudadano, puede que usted haya votado por el Sí o por el No en el plebiscito, pero no por eso está limitado de reclamar las injusticias que han sido acopladas a este acuerdo. Repito, se han logrado grandes avances. Sin embargo, es fundamental que los acuerdos realmente logren una paz estable y duradera y no un posconflicto injusto y descontrolado.

Es importante que se entienda que en los anteriores acuerdos ningún grupo armado entrego sus bienes y activos, es por eso que en este acuerdo se nota un gran avance. Pero eso no quiere decir que la historia deba ser utilizada como justificación, la historia deberá de ser desarrollada como un conjunto de enseñanzas. Es por eso que, en puntos tan frágiles como este, es necesario hacer mucho más énfasis. Así es como juntos – con oposición de la buena y sin posturas sesgadas – lograremos el mejor acuerdo posible.

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