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Opinión

Socialismo y comunismo

Por: Carlos Mario Cortés Rincón

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Después de leer mi columna, donde hice referencia a la izquierda y la derecha en términos políticos, la profesora María Eugenia me escribió pidiéndome el favor de hacer alusión al socialismo y al comunismo, aduciendo que no tenía la claridad suficiente frente al tema.

Trataré nuevamente de ser claro esperando no confundir a nadie, para tal fin haré uso de lecturas realizadas por muchos años, ayudado de algunos diccionarios. Lo primero, es decir que este mundo se mueve por ideologías, algunas de ellas sin fundamento, ideologías repetidas muchas veces por algunos fanáticos desorientados que solo buscan verdades inexistentes.

El problema de las mentes cerradas es que siempre tienen la boca abierta y, de tanto repetir y repetir lo mismo van creando sus propias doctrinas, lo digo porque con relación al tema que nos convoca se han dicho muchas imprecisiones, algunas de buena fe, otras pretendiendo desorientar.  No pretendo justificar o decir que el uno es bueno y el otro sea malo, no, solo atino a leer lo que otros han escrito.

Para empezar, frente al socialismo han sido muchos los intentos revolucionarios, en diferentes países, queriendo implementarlo, pero solo han sido eso, intentos fallidos, y con respecto al  comunismo ninguna nación, ninguna, ha sido comunista. Socialismo y comunismo, “son dos fases de la formación económica social comunista: el socialismo constituye la primera o inferior; el comunismo, la superior”, (Diccionario filosófico rosental iudin pág. 432), es decir, se trata de un modelo político-económico que debe transitar por dos estadios o periodos.

Pondré un ejemplo, Pedro, Juan y José, son miembros de un Estado en formación socialista, el cual dentro de su filosofía “promulga una distribución más justa de las riquezas, y condena la propiedad privada de los medios de producción y de cambio”, (Pequeño Larousse pág. 951), la pretensión del socialismo es que los medios de producción, o sea, todo tipo de herramientas o máquinas sean de todos, que no pertenezcan a nadie, pudiendo cada quien utilizarlos las veces que sea necesario, eso sí, dejándolos en el mismo lugar para que otros puedan también usarlos. ¡Ah, la moneda también debe desaparecer!, nadie la necesita.

Sigo con el ejemplo, bajo un Estado socialista, Pedro cultiva papas, Juan cultiva plátanos y José cultiva yucas, cuando germinen las cosechas cada uno de ellos deberá llevar lo cosechado ante el Estado, el cual se encargará de distribuir todo por iguales partes teniendo en cuenta que nadie, absolutamente nadie en los cuatro puntos cardinales, recibirá más que los demás, de ahí la idea del socialismo, se trata de socializar la igualdad. “Las relaciones de producción no se caracterizan por el dominio y la subordinación, sino por la colaboración amistosa y ayuda mutua entre los hombres libres de la explotación”, (rosental iudin).

El Estado será el garante de la igualdad promulgada, eliminando cualquier tipo de privilegio para sus miembros, a la vez que se eliminará por completo toda clase social existente. En cuanto a la igualdad, debe darse en todos los aspectos: político, económico y social sin privilegio alguno.

Queda claro entonces que, como primera etapa, el socialismo tiene la ardua tarea de acabar con las diferencias sociales observando el cumplimento de lo pactado entre todos los miembros de la sociedad, nadie tiene ni podrá tener más que los demás.  En la segunda etapa conocida como “comunismo”, la sociedad deberá alcanzar un grado tal de madurez que no será necesario mantener la figura del Estado, este desaparece porque nadie lo necesita, hipotéticamente Pedro, Juan y José alcanzaron una sensatez de tales proporciones que no necesitan quien los vigile o controle.

Ellos, por iniciativa propia repartirán sus cosechas sin que nadie los supervise, son tan honestos que todos tendrán por iguales partes, en todos los miembros de la sociedad comunista debe brillar la prudencia y la honradez. Dice Eduardo Rozo Acuña en su Diccionario de Política de la ESAP (Escuela Superior de Administración Pública, pág. 45), que “…la transición del socialismo al comunismo se realiza paulatinamente, sin revolución política, porque son dos estadios de desarrollo de un solo modo de producción, que se diferencian entre sí por el grado de madurez”.  Todo es común a todos.

Para el caso de la desaparecida URSS, (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas), el Estado (Kremlin) nunca desapareció y los privilegios de muchos se mantuvieron por siempre, igual ocurrió en la “China Comunista” de Mao Zedong, en la “Cuba Revolucionaria” de Fidel Castro, y en el “Socialismo del Siglo XXI” que se inventó Hugo Chaves Frías en Venezuela y del cual vive a todas sus anchas Nicolás Maduro. Termino diciéndole a la profesora María Eugenia y, a todos aquellos que lean estas letras, que pueden sacar sus propias conclusiones.

Diccionario de la Real Academia de la lengua Española: Socialismo: Sistema de organización social y económica basado en la propiedad y administración colectiva o estatal de los medios de producción y distribución de los bienes.

La opinión del autor de este espacio no compromete la línea editorial de Minuto30.com

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