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La salud “madurista” de Petro

Por: Fabio Arévalo Rosero MD

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En Colombia solo por tres patologías crónicas mueren más de 100 mil personas al año. Unas 300 muertes diarias inútiles, la mayoría prematuras y evitables. Más de la mitad son por eventos relacionados con el corazón y el sistema cardiovascular, que se deteriora tempranamente por un mal estilo de vida, con unos factores de riesgo intervenibles. Atender y tratar estos males crónicos y degenerativos nos cuestan a todos más de 20 billones de pesos al año, dinero ‘perdido’, por las malas políticas de salud pública.

Allí está el meollo del asunto de un programa de salud, bienestar y productividad de los ciudadanos. El mismo donde todos tenemos responsabilidad, ya que no es solo culpa de los gobiernos. El qué hacer es de todos. Por ello los servicios de salud están colapsados, con un enorme saco roto para el sistema, pero especialmente la tragedia de muertes precoces, sufrimientos personales, padecimientos familiares y la debacle de país.

Sin salud absolutamente nada tiene sentido. De allí que esa debe ser la prioridad de cualquier programa de gobierno, sin discusión. Incluso por encima de cualquier opinión o sentir ciudadano. Es claro lo que hay que buscar: maximizar la salud de los ciudadanos, evitar o retrasar la enfermedad, prevenir incapacidades tempranas, dar apoyo suficiente y oportuno cuando el mal llega. Ahora todo el mundo habla de promoción y prevención, pero ni siquiera lo entienden ni lo saben interpretar especialmente los políticos o candidatos a la presidencia.

Los referentes de acción son los países con los mejores modelos y logros. El gran propósito es el desarrollo de una actitud saludable en la ciudadanía. Lo que llaman mecanismos de autocuidado. Pero esto no es sólo carreta como hasta ahora aplican las estrategias burocráticas a través de tantos programas fracasados. Se trata de implementar las condiciones para transformar a un ser humano para que disponga de las mejores herramientas para el mantenimiento de su salud.

Para ello es indispensable crear referentes saludables con el ejemplo y la coherencia. Es decir, un liderazgo genuino que inspire comportamientos saludables. Es aquí donde debe evitarse importar proyectos fracasados como los de Cuba o Venezuela. Ello debe preocupar al país. El candidato Petro ideológicamente insiste en imponer modelos anacrónicos como el venezolano o cubano en salud. Habla de 10 mil médicos domiciliarios, que al estilo de “Barrio adentro” en el país vecino fracasó estruendosamente en salud y se convirtió en un desangre de las finanzas. No es más que un proyecto populista, asistencialista, burocrático, improductivo y oneroso.

Los programas de promoción y prevención no pueden desarrollarse con batallones de médicos o personal sanitario, con funciones netamente asistenciales. Son proyectos paliativos, sin soluciones estructurales. Islandia por ejemplo tiene un programa de salud mental y para reducción del uso de drogas en jóvenes con la música, la actividad física y el baile. Australia hace más de 30 años entendió que si invertía una parte de lo asignado a lo asistencial en la intervención de factores de riesgo de enfermedades crónicas, tendría comunidades más saludables. Sus dirigentes, políticos y líderes fueron los primeros en convertirse en paradigmas.

Para ello hay que liderar con el ejemplo. El alcohol es la droga que más mata en el mundo. Petro se ha mostrado embriagado o borracho en público. No es coherente porque envía mensajes confusos. En su primera línea se rodea de sujetos que lo que menos muestran es actitud saludable. Allí tiene ‘sobrepesados’, de facies sedentaria o estresantes como Piedad Córdoba. Roy Barreras, los ‘superpesados’ de Fecode, el desagradable Timochenko, el peregrino Gustavo Bolívar, el capturado con dosis de cocaína Leon F. Muñoz y muchos más que pregonan, pero no cumplen. Ni que decir del tabaquismo y sus “fans” que cobra más de 30 mil vidas al año en Colombia.

El mismo Petro evidencia una baja capacidad funcional, debe tener un precario consumo de oxígeno por debajo de 40 ml/kg/min. Su imagen y mensaje no es nada saludable. El programa que propone es de miedo, ya que nos llevaría a una situación como Venezuela con sus miles de flácidos médicos cubanos. Para tener una idea recordemos que lo mismo lo intentó en Bogotá con un saldo final lamentable y catastrófico (Fuente y datos, Dr Luis G. Morales, exsecretario de salud de Bogotá)‘

  1. Como lo quiere volver a hacer para el país su programa bandera ‘Territorios Saludables’ le costó al Distrito mil millones diarios. Contrató 3.500 personas sin formación en salud, «Enlaces Comunitarios», de quienes no se tenía clara su función, mientras los hospitales pasaban penurias para pagarle a los médicos. Algunos medios denunciaron que se descubrieron unos 3 mil contratistas dedicados a repartir panfletos de la Bogotá humana. (Imagen 1)

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  1. Territorios Saludables hasta hoy no tiene una evaluación objetiva e independiente de sus resultados. Su homólogo venezolano Barrio Adentro demostró ser un fracaso y hoy no funciona. Los indicadores en salud pública de Bogotá mostraron otra cosa, se fueron en picada. (Imagen 2)

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  1. En Bogotá se pasó de 26 muertes maternas en 2013 a 35 en 2015. De las de 2013 el 76% fueron en las áreas cubiertas por este programa y en 2015 en el 95% de las que cubría. La Morbilidad Materna Extrema pasó de 886 casos en 2012 a 3.589 en 2015. (Imagen 3 y 3ª)

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  1. La mortalidad infantil por desnutrición pasó de 1 caso en 2013 a 3 en 2015. La Sífilis en embarazadas pasó de 525 casos en 2012 a 620 en 2015. El VIH-SIDA pasó de 1.345 casos en 2012 a 2.147 en 2015. (Imagen 4)

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  1. A pesar de las supuestas miles de atenciones en casa, contrario a lo que debería haber sucedido, las urgencias de los hospitales seguían al 250% de sobre ocupación y conseguir una cita médica exigía hacer fila desde la madrugada o pagar por un turno. (Imagen 5 y 5ª)

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  1. A la EPS del Distrito le generaron pérdidas por $600 mil millones, $350 mil en 2015. Estas pérdidas eran deudas con los hospitales que doblaron su cartera en $650 mil millones en estos 4 años. De 22 hospitales del Distrito 12 estaban en riesgo de ser cerrados en 2015. (Imagen 6)

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  1. Propone lo que hoy ya hace la ADRES: gira directo a hospitales el 85% de los pagos. Petro confunde aseguramiento con contratar hospitales, revisar y autorizar los pagos. No diferencia promoción de prevención, ni que esa no es función de los hospitales. (Imagen 7)

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  1. La salud requiere ajustes, pero no acabarla para comenzar de nuevo, menos cuando no es claro con que la van a reemplazar. Esto pondría en riesgo los logros alcanzados en materia de cobertura, financiación y salud pública generando una gran incertidumbre social.

Ese es el frustrante panorama que nos esperaría en salud en un posible gobierno de Petro. Pero el problema grave es de donde van a salir esos 10 mil médicos, que además tendrán un costosísimo sistema de operación. No hay personal disponible para ello. Tendrá que acabar con clínicas, hospitales y demás instituciones de salud. O seguir copiando a Maduro y traer personal improvisado de Cuba.

Petro no es de izquierda

Es evidente que Petro está sediento de poder a cualquier precio y sin coherencia (revisemos su primera línea). No es un político de izquierda democrática, es un anarquista, extremista, lleno de odios e inspirador de violencia. Habla de “política del amor” pero con agresividad e insultando al contrario (los mafio periodistas por ejemplo), un Hitler Siglo XXI. El mejor presidente que ha tenido América en los últimos años fue de izquierda, el Dr Tabaré Vásquez, cuya bandera fue la salud pública. Dos veces gobernó a Uruguay, siendo adorado por su pueblo. Totalmente opuesto al dirigente criollo.

Esos son los referentes que debería seguir Petro si quiere estar en la izquierda genuina, emular a José Mojica, Pedro Sánchez (PSOE), Felipe González, Fidel Castro (en su primera etapa), Anne Hidalgo (París), Jacinda Ardern (N. Zelanda) y tal vez en Colombia por esa línea a Bernardo Jaramillo, Jorge Robledo y Carlos Gaviria (quien lo detestaba). A quienes hacemos parte de esa izquierda moderna, fraterna y fresca, Petro no nos representa, tiene el mismo discurso de Chávez de hace más de 20 años. Anacrónico. Públicamente “por negocio” intenta distanciarse de Maduro y Venezuela, pero su ideología, expresión y comportamiento lo delatan, es alumno avanzado de Chávez.

Si eventualmente es presidente y en salud implementa su plan “barrio adentro” petrista o “territorios saludables” madurista, a lo mejor retrocederíamos décadas. Petro debe entender que el desafío transformador en salud pública, solo es posible desde las altas esferas, con coherencia y construyendo confianza. La mayoría de miles de médicos, estarán preparados para asistir en la enfermedad (muy expertos), pero difícilmente tendrán capacidad transformadora de una sociedad.

El reto es construir una sociedad integralmente saludable, mejorar la calidad y la expectativa de vida útil. Para ello ante todo tendrá que sacudirse del enfermizo primer anillo. Pero sabemos que no lo hará, es débil (puede colapsar) y no tiene visión de izquierda democrática, sólo de él mismo, embebido en su soberbia. La generosidad, la tolerancia y la fraternidad no son precisamente sus cualidades.

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