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Revocatoria Medellín, crónica de la perfidia

Por: Esteban Restrepo 

ESTEBAN RESTREPO INDEPENDIENTES

El episodio de la inviabilidad de la revocatoria en Medellín es el fin de una historia de irregularidades y revanchismos a la que ha sido sometida la ciudad. Una historia de instrumentalización de los mecanismos de participación ciudadana al servicio de los intereses de un sector de la política tradicional, para el que resultaba inaceptable e inexplicable, la derrota electoral en una ciudad que pretendían suya. 

El impulso por la revocatoria inició exactamente el 27 de octubre de 2019; el mismo día que ganó la alcaldía Daniel Quintero con la votación más alta de toda la historia de la ciudad. Las élites pasaron de ver su derrota en los resultados electorales al shock por haber perdido lo que creían ganado. Inmediatamente, con medios de comunicación a su servicio y una institucionalidad creada para sus intereses, iniciaron la estrategia para destruir la confianza en la ciudad y el optimismo antioqueño.

Aunque este mecanismo de participación ciudadana requiere de acuerdo a la constitución y la ley que haya transcurrido un año de gobierno luego de la elección democrática, la revocatoria se organizó y financió desde el primer día que inició el gobierno de Quintero Calle; dicha financiación como confirmó la Registraduría ante el país, superó los gastos permitidos, es decir, que integrantes del Comité Revocatorio, no sólo usaron triquiñuelas para triangular recursos, sino que sobrepasaron de manera ilegal, los topes electorales.

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Sobre la recolección de firmas, también hubo evidentes irregularidades que hoy reposan en los expedientes activos en la fiscalía: firmas repetidas, ciudadanos suplantados y registros falsos. La trampa por regla general marcó el actuar del Comité Revocatorio, intentaron con diferentes artilugios suplantar la decisión tomada por el pueblo en democracia, abusando del derecho a la participación.

El proceso revocatorio es la radiografía actual de la oposición que se viene realizando en Medellín, esta oposición personalista, revanchista y tramposa que se ha ocupado de tomar el poder para el beneficio de una clase política y social llena de sectarismos. Para nadie es un secreto que han dividido a la ciudad por años, y durante sus gobiernos actuaron sin mejorar las inequidades que han marcado al norte y al sur de la ciudad. En conclusión, a esta oposición no le ha importado que a la ciudad le vaya mal, mientras a ellos les vaya bien.

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El fallo final que impide la revocatoria es solo un hito de esta historia que lamentablemente no acaba, es un triunfo de lo razonable sobre la ira desmedida. Sin embargo, el debate por el sentido de la ciudad continúa y tendrá su escenario más importante en octubre de 2023; pues siempre hay que estar preparados para la refrendación democrática de cara a la ciudadanía con toda nuestra humanidad, ya que esta oposición ha sido la antesala de las elecciones regionales, en las que se avizora una campaña cargada de mezquindad y trampas, por quienes quieren recuperar a las malas lo que perdieron en democracia.

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