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Opinión

Qué parámetros definen lo qué es una Catástrofe Social

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daniel castro osorio

Aunque fue vaticinado por parte de los padres de familia, empleados y proveedores, la situación de la primera infancia en el municipio de La Ceja del Tambo, a hoy la Estrategia de Cero a Siempre operada en el pasado por el Hogar Infantil Caperucita ocasionó un pánico general, pánico convertido en calamidad municipal.

daniel castro osorio

Pero parece que este asunto no ha impresionado a los máximos dirigentes de la municipalidad, los cerca de 1239 niños que eran atendidos en nuestra provincia ven afectado su desarrollo motriz y pedagógico, a esto, se le suma la gran cantidad de desempleadas que fungían dentro de los Centros de Desarrollo Infantil, las madres y padres cabezas de hogar que están en un legítimo limbo: no saben si trabajar y con su remuneración sufragar el cuidado y manutención de sus herederos o permanecer en casa y tolerar las afujías económicas producto de no avistar ingresos.

Más allá de esta calamidad, también están los comerciantes personas que perdieron su patrimonio y que a hoy enfrentan un juicio financiero con las entidades crediticias que los apalancaban. Sin necesidad de ser estadísticos podemos inferir que más de mil familias (promedio 4 integrantes por hogar), una considerable suma de exempleadas, comerciantes y trabajadores que subsistían en el mercado antes del dicho infortunio, están desamparados.

En contexto, sumado a la problemática en mención están los más de 5 meses de inactividad de los infantes; a hoy todo es incierto, pues si bien el I.C.B.F designó a la Gobernación y esta a su vez, a la Universidad Católica de Oriente como operador, las labores académicas aún no se reinician. Lo más triste del caso, es que los recursos están, falta quien se amarre los pantalones y exija la celeridad en lo que pudiese convertirse en legitima una catástrofe social.

Si no hay plata, malo, si hay dinero, peor; pues claro, si nos quitamos las ataduras que soslayan nuestras vistas, nos daremos cuenta que estos recursos tienen más vigilancia que una cárcel de máxima seguridad y que estos contratos no dejan la famosa tajadita “comisión” que tanto aliviana las finanzas de los que en otrora eran nuestros íntimos amigos.

Concluyo haciendo un llamado de atención a todas las fuerzas vivas de nuestro conglomerado, debemos instar para que el gobierno nacional, departamental y local tome cartas en el asunto. Cabe recordar que toda la infraestructura y talento humano está predispuesto, los niños continúan esperando y sus padres anhelan retornar a las labores que favorezcan mejorar su calidad de vida.

Desde la cotidianidad es poco lo que podemos hacer, insto para que mis conciudadanos situados en el poder actúen y como decían nuestros abuelos más vale prevenir que tener que lamentar y acoto con otro adagio maravilloso: después del ojo afuera no hay santa Lucia que valga.

Colofón: señores Concejales, dedíquense a trabajar Ustedes perciben honorarios producto de los impuestos que nosotros con muchos apuros sufragamos.

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