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Políticas lascivas

Por: Margarita Restrepo

Margarita Maria Restrepo Al Punto 1200 x 720

En la constitución del 1991, Colombia se compromete a proteger de manera especial a los niños, allí dice claramente: “son derechos fundamentales de los niños: la vida, la integridad física, la salud y la seguridad social, la alimentación equilibrada, su nombre y nacionalidad, TENER UNA FAMILIA y no ser separados de ella, el cuidado y amor, la educación y la cultura, la recreación y libre expresión de su opinión. Serán protegidos contra toda forma de abandono, VIOLENCIA FÍSICA O MORAL, secuestro, venta, abuso sexual, explotación laboral o económica, trabajos riesgosos …los derechos de los niños prevalecen sobre los derechos de los demás”.

Duelen he indignan las declaraciones de la Ministra de la Igualdad de España, Irene Montero sobre la educación sexual, pues insistan a los menores a cometer delitos al decir que ellos tienen derecho a tener relaciones sexuales con quien les de la gana. Cínicamente habla del previo consentimiento, cuando es bien sabido que la voluntad y el criterio se adquieren en la adolescencia y con los años. Los niños no tienen capacidad de discernir, ni de ponderar las consecuencias de una vida sexual prematura. Además los padres de familia tenemos la potestad innegociable de ser los primeros educadores de nuestros hijos. Pero más triste aun es que sea con este personaje, con quien la Vicepresidenta de nuestro país firme un acuerdo, que supuestamente profundiza los avances en la agenda de equidad e igualdad.

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Este tipo de políticas hacen más vulnerables a los niños, niñas y adolescentes, son preámbulo para legitimar la impunidad de los delitos sexuales contra los niños, incluida la pederastia y la esclavitud sexual. La sexualización de los niños es un objetivo claro de algunos sectores, cuyo único fin es la destrucción de la familia, es utilizar la libertad sexual y de género como pretexto para manipular la identidad de los niños y jóvenes. Me refiero a ese mismo sector que promueve el uso de drogas, el aborto y la utilización de nuestros niños; que guarda silencio frente al flagelo del reclutamiento, pero eso si, se llena la boca diciendo que defiende la vida, los derechos humanos y la igualdad.

Claro está que la mayoría de los colombianos queremos una agenda de igualdad y equidad. Por eso en su momento presenté en el Congreso de la República; el proyecto de audio descripción, de perros guía y de compañía… Mismos proyectos que han sido relegados porque no son prioridad. Queremos ciudades amigables con las personas en condición de discapacidad, pero ni siquiera las instituciones del Estado cumplen con las medidas que dicta la ley de acondicionar edificios y oficinas, para garantizar la movilidad de este segmento de la población que según el MSPS asciende a 1.3 millones de colombianos. Lo más doloroso es que cuando la Ministra española y la Vicepresidenta colombiana hablan de inclusión y equidad reducen este concepto a un tema semántico de los, las y les, a un tema de género….peor aun, quieren hacernos creer que exponer a nuestros niños, niñas y adolescentes a abuso sexual esclavitud, y utilización, entre otros, es la manera de lograr igualdad.

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La invitación es a buscar equidad, igualdad y verdad, es a que no permitamos que nos imbuyan en la maraña mental que tienen, a exigir que la igualdad y la equidad sea para todos y no para quienes ellos elijan, pero en especial la invitación es a que todos juntos alcemos la voz y exijamos el derecho que tienen los niños a respetar su cuerpo y hacerlo respetar de los demás, a una educación en valores que les formen un carácter integro, el derecho a una familia que los ame y los proteja, tienen derecho a una educación, no a un adoctrinamiento o a ser vulgarmente usados para conseguir un propósito específico. Debemos apoyarnos más en El Código de Infancia y adolescencia -ley 1098 de 2006-actualmente vigente como el principal marco normativo, por la convención de los Derechos del Niño de Naciones Unidas, por que es obligación de todos garantizarles una vida segura, armónica y feliz que les permita convertirse en ciudadanos de bien.

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