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El periodismo comunitario se rehúsa a huir del conflicto en Colombia

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El director de la emisora Sarare Stéreo, Emiro Goyeneche, habla durante una entrevista con Efe el 19 de febrero de 2022, en Saravena (Colombia). EFE/Mauricio Dueñas Castañeda

Saravena (Colombia), 3 mar (EFE).- Pese a las amenazas que reciben a diario, los periodistas del departamento colombiano de Arauca, donde la guerrilla del ELN y disidencias de las FARC libran una guerra a muerte, se rehúsan a huir porque son conscientes de que si se van dejan sin voz a la población.

La emisora comunitaria Sarare Stereo tiene sus instalaciones en el centro del municipio de Saravena y su edificio fue uno de los afectados por la explosión de un coche bomba el 19 de enero, atentado tras el cual su director, Emiro Goyeneche, recibió amenazas de muerte de las disidencia de las FARC lideradas por Omar Pardo Galeano, alias «Antonio Medina».

La guerra que libran esas disidencias con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), que se recrudeció a comienzos de año, causa una creciente zozobra en la comunidad que no tiene a donde ir.

«La emisora directamente y mi nombre aparecen en los panfletos que han sacado algunos grupos que operan en esta zona del país», dice Goyeneche.

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Un periodista trabaja el 19 de febrero de 2022, en Saravena (Colombia). EFE/Mauricio Dueñas Castañeda

En Arauca, según cifras del Ministerio de Defensa, entre el 1 de enero y el 21 de febrero hubo 99 homicidios, de los cuales 45 ocurrieron en Saravena, y 1.781 personas fueron víctimas de desplazamiento forzado producto de los enfrentamientos y las amenazas.

Desde que el Gobierno colombiano y las FARC firmaron el acuerdo de paz, en noviembre de 2016, en Arauca han sido asesinados 21 defensores de derechos humanos, según el programa Somos Defensores.

LÍNEA EDITORIAL INCÓMODA

Goyeneche no esconde la línea editorial de Sarare Stereo, que nació hace 27 años por la necesidad que tenían los movimientos sociales de la región de informar lo que pasa allí porque en esa época solo llegaban a Arauca, en la frontera con Venezuela, las emisoras del Ejército y de la Iglesia católica.

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«El movimiento social tenía dentro del plan de vida construir una forma de comunicación dentro de las mismas comunidades para poder seguir integrándose en ese trabajo de construcción de tejido social», explica.

Hoy, 27 años después, la emisora tiene un estudio desde el que transmite en vivo. La programación es variada, cuenta con un noticiero que dirige el propio Goyeneche y sendos programas musicales en los que participan miembros de la comunidad.

Sin embargo, la línea editorial de los movimientos sociales es la que les ha traído amenazas, recientemente de «Antonio Medina», «que dice que va a acabar con todos los que hacemos parte del movimiento social».

«A nadie le cabe en la cabeza que un grupo que se autodenomine de izquierda o revolucionario ataque a los dirigentes sociales como los han atacado. Eso no tiene ningún sentido», dice sobre los disidentes, a los que tacha de «paramilitares».

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Una locutora trabaja en la emisora Sarare Stéreo, el 19 de febrero de 2022, en Saravena (Colombia). EFE/Mauricio Dueñas Castañeda

La situación de violencia y las amenazas los han llevado a mantener «un silencio prudente», afirma Goyeneche al responder si han apelado a la autocensura para salvaguardar su vida.

«Con nosotros trabajan algunos compañeros que hacen programación normal, pero nosotros sí tenemos una posición política, ideológica desde el movimiento que creemos que es interesante para la humanidad y que queremos que nos escuchen», recalca.

BUSCAR LA FORMA DE MANTENERSE AL AIRE

Eliécer Cáceres Santos es el director de la emisora comunitaria Arauquita Stereo y dice que desde hace tres años recibe amenazas de muerte por su trabajo en el vecino municipio de Arauquita, que también hace parte de Arauca.

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«Nosotros somos las voces de las comunidades. Más que nosotros llegar a hablar, vamos a las comunidades para que ellas den a conocer sus necesidades, sus problemáticas. En el caso de Arauquita Estéreo hemos acompañado a las comunidades en el trabajo y en la permanencia en el territorio de ellas», asegura el comunicador, que se dedica al periodismo desde hace 10 años y que desde hace ocho lidera la emisora comunitaria de su pueblo.

Precisamente, Arauquita Stereo recibió una amenaza de la disidencia de «Antonio Medina» en enero y eso casi lleva al cierre de las emisoras.

Cáceres dice que todos tuvieron miedo. Los trabajadores de la emisora son pocos, pues además de él hay otros dos periodistas y un productor, así como miembros de la comunidad que hacen programas de folclor y cultura que «decidieron no volver a la emisora por temor».

«Estuvimos a punto de cerrar las puertas, de cerrar los programas al aire y solamente dejar música. Con un poco de energía y tras conversar con mis compañeros decidimos seguir», afirma.

Enseguida afirma: «Si se cierra una emisora o un medio como Arauquita Estéreo, estamos cerrando las voces de las comunidades».

«En Arauquita la emisora es un patrimonio de los arauquiteños, de las comunidades, es por donde pueden comunicarse, contar sus historias, sus necesidades o simplemente contar cosas de sus vidas, hacer transmisiones, cultura a través de los medios de comunicación», concluye.

Jorge Gil Ángel

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