Ojito con Colson

Su larga cabellera entrelazada en rastas que le caen hasta más abajo de los hombros y su intermitente barba de candado, que algunos días aparece en las fotos y otros no, bien podrían hacerlo pasar fácilmente por un productor musical de reggae jamaiquino, pero que su desenfadada apariencia no les engañe: se llama Colson Whitehead, es más neoyorquino que un bagel con tinto a media mañana y, si todo sale como debería salir, en algún octubre de los próximos 30 años ganará el Premio Nobel de Literatura.

Y es que con escasos 52 años, Colson consiguió emular una hazaña reservada, hasta entonces, para tan solo tres autores y que a un titán consagrado de la literatura como William Faulkner le tomó incluso más de una vida poder alcanzar: ganar dos veces el Premio Pulitzer de Novela. Con “El Ferrocarril Subterráneo” en 2017 y “Los Chicos de la Nickel” en 2020, Colson Whitehead no solo entró en este selecto grupo de escritores, sino que hizo historia como el primero que lo consiguió con dos libros consecutivos, una gesta que lo sacó de la escena narrativa norteamericana, donde ya despuntaba como uno de los más destacados de su generación, y lo disparó meteóricamente al ámbito internacional, entrando prematuramente en el radar de la Academia Sueca y haciendo que sus letras estuvieran disponibles en países, como el nuestro, donde nunca antes se había oído hablar de él.

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Pero, ¿qué convierte a Colson en un sólido candidato para alzarse con el máximo galardón de la literatura? Por un lado, su literatura cuenta con un fortísimo componente de crítica social que denuncia la segregación a la que grupos minoritarios se han visto sometidos, haciendo un énfasis mayor en las adversidades a las que se enfrenta la población negra. No en vano sus obras laureadas tratan, respectivamente, del escape bajo tierra de una esclava que huye de una plantación de algodón en Georgia y de los abusos cometidos contra estudiantes de color en un reformatorio de Florida.

Por el otro, tenemos un autor que viene de menos a más, pues tras cuatro libros que no consiguieron mucho renombre ni tampoco grandes números en ventas, Colson sorprendió a todos con su rocambolesca “Zona Cero”, donde una Nueva York del futuro está infectada, al mismo tiempo, por una epidemia de zombis y prejuicios sociales. Esta particular obra le permitió agotar los relatos contemporáneos de su arsenal para centrarse en el género de la novela histórica, donde finalmente encontraría su voz más auténtica con las dos novelas brutales que hoy lo tienen en boca de todos.

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Con Amazon Prime estrenando una exitosísima adaptación de “El Ferrocarril Subterráneo” y los ojos de la crítica puestos en el lanzamiento en septiembre de “Harlem Shuffle”, una historia sobre estafas de la cual ya dejó ver exquisitas puntadas en el relato “The Theresa Job” publicado en la más reciente entrega de The New Yorker, no queda duda de que estamos ante el mejor momento de Colson, uno que seguramente será decisivo de cara a su inmortalidad en el Olimpo literario.

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